hornear en el espacio
Vía astronautsite.com

Consumir pan en el espacio no es cosa nueva. Se sabe que en los últimos años, los astronautas han comido cubos de pan y hasta hamburguesas especialmente diseñadas para poder ser consumidas sin gravedad.

Sin embargo, jamás se había planteado la idea de que los científicos espaciales pudieran hornear su propio pan y comerlo totalmente fresco. Ahora, gracias al ingenio de la compañía alemana Bake In Space (Hornea en el Espacio) esto podría ser realidad.

Los germánicos han diseñado una mezcla para masas especial con la que se obtiene un pan libre de migajas. Precisamente por estas pequeñas partículas es que hasta la fecha no se puede comer pan naturalmente en una nave espacial, pues podrían generar algún cortocircuito al filtrarse en algún panel eléctrico.

Valery Korzun y Peggy Whitson comiendo hamburguesas en el espacio – Vía commons.wikimedia.org

Según expertos, el pan es lo suficientemente compacto, suave y masticable para ser ingerido. Hasta ahora, lo que falta por desarrollar es la forma de cocción.

Si se toma en cuenta que la capacidad eléctrica de la International Space Station (Estación Internacional Espacial) es limitada, un horno solo podría funcionar con 250 vatios, lo que representa apenas la décima parte de la energía que consume en la tierra.

Por ello, la solución que implementarán es la de un horno que cocina al vacío, que permitirá que el pan se cocine a bajas temperaturas. El proceso será experimentado en la ISS durante una misión en abril de 2018.

La idea es que con el aroma del pan recién horneado y la comodidad de poder producir alimentos desde el espacio, el astronauta se sienta más a gusto y las misiones largas puedan ser mucho más amenas y exitosas.

Segundo intento

Esta no sería la primera vez que se intente generar un alimento fresco en la galaxia. En 2015, astronautas a bordo de la ISS lograron cultivas lechugas en una cápsula modificada especialmente.

Lechuga romana roja cultivada en la ISS – Vía businessinsider.com

Obtuvieron una lechuga romana roja que apenas necesitaba ser limpiada con toallas humedecidas en ácido cítrico para ser consumidas.

Una travesura histórica

En 1965, un astronauta llamado John Young contrabandeó un sándwich de carne enlatada, a bordo del Gemini 3. La misión era tan solo de dos hombres, lo acompañaba el Comandante Gus Grissom.

Dos horas después del despegue, Young sacó el sándwich de su bolsillo y sorprendió a su compañero. El pan comenzó a desintegrarse producto de la gravedad 0 y Grissom lo tomó para guardarlo inmediatamente, antes de que ocurriera un accidente.

Tan icónica fue la anécdota que el sándwich fue guardado y conservado en resina para ser exhibido en el Grissom Memorial Museum.

Sandwich del Gemini 3 en el Grissom Memorial Museum – Vía collectspace.com

Lo de Young fue una travesura histórica que no debería volver a ocurrir y que con la capacidad de hornear desde el espacio, ya no tendría sentido.

Con información de mirror.co.uk

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