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La vida es una constante celebración, no hay duda de ello 

Los cumpleaños, aniversarios y logros tanto en la vida profesional como académica son ocasiones de festejo con familiares y amigos. Pero llevar este tipo de fiestas a cabo no solo dependerá de buena comida y bebidas, el ambiente en el que se desarrolle la reunión es fundamental, por eso ser un buen anfitrión es la clave de una velada jocosa.

Una de las claves del éxito de toda celebración es dejar de lado los convencionalismos, dejar que los demás sean ellos mismos para así romper el hielo en la fiesta. Dejar ciertos protocolos a un lado, y combinar las vajillas como más te agrade. Un buen dato para hacer la integración más fluida y efectiva, es incluir a los invitados a que te ayuden a poner la mesa.

Romper con los esquemas es lo que hace la diferencia, colocar los aperitivos en un lugar diferente, es un ejemplo de esto. Si dispones de una terraza, hacer la reunión allí dejará que los invitados fluyan por el lugar y puedan interactuar entre ellos, algunos organizadores profesionales opinan que mientras menos muebles tenga el lugar, mejor.

Cuando hay buenos amigos y música, lo demás es secundario -aunque prestar un buen servicio es primordial-, como excesos de comida, descapitalizarse no es la idea. Una apetitosa forma de proponer variedad es servir tapas que se pueden comer con las manos y de un solo bocado y que además se pueden comer de pie. 

Tener en cuenta que los mejores encuentros son los fines de semana, así los invitados están un poco más librados de las tareas de la semana, y en especial los domingos. Un dato que no se puede olvidar es prever la cantidad de personas que se tiene estipulada y siempre tener en cuenta que pueden llegar unos más.  

Fuente: http://www.elle.es

 

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