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En la actualidad el mantel cumple una función mucho más estética, pocos son los hogares que aún mantienen la tradición de colocarlo antes de las comidas, en algunos casos cumple la función evitar que la superficie de la mesa se ralle. Lo que muchos ignoran es verdadero uso formó parte de un significado y estatus en la antigüedad.

Un simple pedazo de tela

Históricamente formaba parte fundamental en las comidas. Los romanos los utilizaban de lino y teñidos de colores cuando se realizan eventos de mayor o menor magnitud cada uno de los invitados solía llevar sus propias servilletas, pero su uso no solo se limitaba para limpiarse las manos y la boca también era utilizado para llevar la comida que sobraba.

En el caso de los vikingos no tenían tanta delicadeza y limpiaban la mesa con sacos de cereal para poder limpiarlas. En el caso de los pueblos nómadas en el Sahara los cactus sin espinas eran el utensilio perfecto para desempolvarla.

Fue en la edad media cuando comenzó a tener importancia, y su presencia era mucho mayor. Llegó a ser de tanta importancia que era un marca de nobleza hasta se llegaba a compartir con las personas del mismo rango. La mayoría de estos poseían un intrincado bordado además de poseer uno flecos alrededor. Pero este privilegio no solo lo gozaban los nobles, en las tabernas solían limpiarse sus manos con un largo pedazo que colgaba en el borde del mantel.

Fuentes: thegourmetjournal.com , apuntesdecocina.com

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