Las reuniones, comidas o fiestas entre familiares o amigos siempre serán de nuestras ocasiones favoritas, son oportunidades para reunirse y celebrar. Dependiendo del contexto, la formalidad de ellas puede variar, pero siempre debemos tomar en cuenta el buen comportamiento que se debe ofrecer ante los anfitriones.

Un buen invitado siempre:

• Avisa con antelación su ausencia, en caso de que se le presente algún motivo para no asistir al evento, para así darle la oportunidad al anfitrión de poder invitar a otra persona.

• Obsequia al anfitrión o anfitriona un detalle la primera vez que se es invitado; enviar flores, trufas, bombones o helados el mismo día o al siguiente, siempre será una opción conveniente.

• Debe comer de forma educada, utilizando correctamente los cubiertos y evitando caer en excesos, por muy exquisita que esté la comida ofrecida.

• Modera su consumo de bebidas alcohólicas, para evitar caer en un estado de excesivo furor que pueda poner en ridículo al mismo o a otras personas que le acompañen.

• Expresa su satisfacción por la velada, felicita a la cocinera por la exquisita comida, etc., pero cuidando exageraciones y excesos en sus halagos. Serían totalmente contraproducentes.

• Se comporta de forma educada en cualquier momento de la velada, recepción, comida, baile, etc. Solo la buena educación lo hace sentirse bien a usted y a las personas que le rodean. Pero sin caer en exageraciones para no convertirse en una persona pedante.

Un buen invitado nunca:

• Llegará demasiado temprano o muy tarde; ya que, en el primer caso mencionado, es posible que pueda encontrar a los anfitriones sin arreglar, y en el segundo, retrasará el hecho importante de la ocasión, ocasionando molestias a los demás invitados. La demora solo se puede exceptuar cuando existe una justificación conveniente.

• Llevará una botella de vino a la celebración, ya que esto generará en los anfitriones la obligación de abrirla, y tal vez no haga armonía con el menú ofrecido. También es de poco gusto llevar algo de comer, ya que simularía una desconfianza hacia las capacidades del anfitrión o anfitriona.

• Usa su teléfono móvil mientras comparte con los anfitriones o demás invitados, debe ser discreto con el uso del mismo y formar parte del momento a cabalidad.

• Gesticula o señala a otra persona con un cubierto, es una acción de mal gusto.

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