Tastevin: utensilio de tradición del sumiller
Es utensilio tiene una gran significancia entre los sumilleres / Foto vía: 123rf.com

A lo largo de la historia, el quehacer del sumiller se ha acompañado de diversos utensilios que facilitan su labor profesional. Uno de estos, el tastevin, es de los más antiguos y de los que esconde una gran tradición e historia por descubrir.

Su nombre deriva del vocablo francés tâte-vin, que significa catavino, como también se le conoce, así como taza de degustación o collar del sumiller. Es descrito por José Peñín y Teresa Pacheco en su libro Historia de los Utensilios del Vino como “una pieza pequeña, generalmente de plata, con forma de cono truncado, concha, entre otras. Tiene el fondo un tanto abombado para poder observar mejor la limpidez del vino, dispone de una pequeña asa”.

Tastevin: utensilio de tradición del sumiller
Se caracteriza por estar hecho de plata / Foto vía: 123rf.com

Posee antecedentes en recipientes similares elaborados con barro en los antiguos imperios romano y griego. Sin embargo, sus orígenes formales datan del siglo XVI o XVII en la región de Borgoña, Francia. Este artefacto fue vital para los bodegueros de la zona, quienes lo utilizaban para apreciar las cualidades visuales de un vino. Debido a que estaba hecho de plata, con ayuda de una vela, se podía valorar el color y el brillo de un ejemplar en lugares cerrados y oscuros gracias a las características del metal.

Un ícono de la profesión

Tastevin: utensilio de tradición del sumiller
En tiempos recientes, ha quedado relegado ante la copa de degustación, aunque aún se utiliza / Foto vía: 123rf.com

Poco a poco, su uso se extendió afuera de las bodegas subterráneas, siendo un elemento infaltable para todo profesional de la bebida. El tastevin era utilizado para probar la calidad de un vino al momento de comercializarlo u ofrecerlo a alguna personalidad distinguida.

De esta manera, el utensilio adquirió un valor especial para los sumilleres franceses, convirtiéndose en un símbolo de la profesión. Desde aquella época, grandes figuras de esta actividad suelen llevar uno de forma perenne, portándolo, como es tradicional, en forma de collar.

Sin embargo, Peñín y Teresa señalan que, en la actualidad, su uso se fundamenta más en lo icónico del utensilio que en los beneficios de su implementación. Ambos autores argumentan que la plata del tastevin solo ayuda a que “prácticamente todos (los vinos) muestren su mejor cara”, ya que facilita ver cómodamente el brillo y su transparencia. Al servir una cantidad mayor en una copa de cristal, difícilmente se podrían observar las mismas particularidades visuales.

Hoy en día ha sido sustituido por la copa de degustación, que permite una evaluación más real del vino a catar.

De igual manera, el tastevin aún se mantiene vigente por toda la cultura que posee en torno al ritual de catar un vino, haciéndolo más vistoso y atractivo para el consumidor.

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Con información de HistoriaDeLosUtensiliosDelVino y LeTastevin.com.ar

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