Huevo

El huevo se ha convertido en elemento fundamental de la dieta. Generalmente se tiene al menos una docena en el hogar, como una opción para acompañar las comidas.

En ocasiones, algunas personas olvidan que estos se encuentran en el refrigerador. Por esta razón, algunos de estos alimentos se descomponen o pierden su frescura. Con el paso del tiempo la calidad del huevo se ve en peligro y más cuando no se almacena en las condiciones apropiadas.

Está demostrado que se trata de un producto muy saludable, ya que contiene proteínas, vitaminas y minerales. Pero es muy importante consumirlo en el instante adecuado, para poder disfrutar de sus beneficios y buen sabor.

¡A flotar!

Huevo vaso con agua

Un truco muy efectivo y recomendado para determinar la frescura de un huevo es la famosa “prueba del vaso”. Para esto se debe llenar un vaso con agua e introducir el huevo con mucho cuidado.

Si al momento de sumergirlo este se hunde y queda de manera horizontal, significa que se está perfecto. Si se pone de forma vertical, ya no está tan fresco. Esto se debe a que cuando está en proceso de descomposición, se va formando una pequeña bolsa de aire que separa la clara de la cáscara. El punto crítico será si el huevo flota por completo. Cuando esto ocurre, está en mal estado.

La posición de la yema

Esta estrategia es bastante práctica y sencilla. Consiste en abrirlo y colocarlo en un plato. Se debe observar la posición de la yema en relación con la clara. La parte amarilla tiene que mantenerse al centro, en caso contrario, cuando se ubique hacia los costados, hay que desecharlo.

Huevo frito

Huevo frito

Se basa en ponerlo directamente a la sartén, sobre aceite caliente para freírlo. Si la película que recubre la yema se mantiene intacta, es apto para el consumo. Si al verterlo en el aceite, el fluido amarillo se dispersa, no se debe comer.

¡No tan rápido!

Si flota o presenta malos olores está podrido. Si no supera alguno de los ensayos mencionados anteriormente, no está del todo descompuesto. No obstante, su sabor no será el mismo.

Según expertos, los huevos pueden guardarse por aproximadamente 28 días y a temperatura estable, ya que los cambios bruscos influyen en su corrupción.

Al usar los huevos almacenados, es preferible cocinarlos en lugar de utilizados crudos en preparaciones como la mayonesa o el merengue. De  esta forma se evita un mayor riesgo de contraer salmonella. Los huevos son muy delicados, por eso es fundamental determinar su frescura.

Preservar los alimentos es un verdadero arte. Saber hasta qué punto son ideales para su consumo, luego de cierto tiempo es un dolor de cabeza para muchos.

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