pasta aceite

La historia de la pasta en Europa empieza con Marco Polo, quien la conoció en China y la llevó a su Italia natal en 1295. Esto es objeto de discusión entre los gastrónomos italianos, pues sostienen que su plato nacional se come en su país desde mucho antes de los tiempos del mercader y viajero veneciano.

Sea cual sea la verdad, la pasta, junto con la fruta secada al sol y las hortalizas, así como la carne y el pescado curados, ahumados y secados al aire, estuvo entre los primeros alimentos precocinados. Una vez hecha y secada, puede conservarse durante meses y se prepara en unos minutos con solo hervirla en agua.

pasta casera

Aunque hay muchas clases de pasta, solo existen dos básicas –la que se hace con agua y la que elabora con huevos-, que son muy diferentes. La pasta italiana tradicional se fabrica solo a base de agua y harina de trigo duro, la llamada semolina, que tiene mucho gluten. Es la única adecuada para producir los mejores spaghetti secos y todas esas maravillosas formas que salen de ella.

La pasta al huevo puede hacerse en casa o, cada vez con mayor facilidad, comprarla fresca en el supermercado. Se fabrica con una harina de trigo más blanda, de menor contenido de gluten. En Italia la conocen con el nombre de pasta all’uovo. En algunas regiones, especialmente en las zonas situadas al sur de la Apulia, se añade aceite de oliva y una pizca de sal.

Para todos los gustos

Pasta

Aunque la mayor parte de la pasta que se consume es del tipo seco, a base de trigo duro blanco, cada vez existe más producción de la integral, más ligera y mejor que la primera de este tipo que se lanzó al mercado.

Estamos ante un alimento versátil. Por ejemplo, las personas celiacas y las que no toleran el gluten, pueden encontrar pasta a base de harina de arroz en tiendas especializadas. También las hay con colores y sabores a tinta de calamar, tomate y espinaca, por solo nombrar algunas.

Pasta. Spaghetti

La pasta es una fuente excelente de hidratos de carbono complejos, que aportan una energía sostenida y de liberación lenta. La integral es más rica en fibra, minerales y vitamina B. Tanto esta última como la blanca son sanas. La idea de que la pasta engorda es un viejo mitos, que lamentablemente aún persiste en este siglo XXI. Lo que engorda es lo que la acompaña.

En ese sentido, la pasta al aglio e olio (espagueti con ajo y aceite de oliva), una mezcla de aceite de oliva virgen, ajo, perejil, romero, tomillo y albahaca (spaghetti alle erbe) o un plato de pasta con atún y cebolla son comidas deliciosas y adecuadas para quienes controlar su peso.

La italiana tradicional

Conoce algunos tipos de pasta corta

Lunga (larga): todo tipo de spaghetti, spaghettini, cabello de ángel, linguini, susulli, etcétera.

Fettucce (lazos): tagliatelli, feettuccini, tagliolini, etcétera.

Tubi (tubos): toda clase de penne, macarrones y rigatoni.

Pasta corta Fusilli

Formas de pasta: farfalle, conchiglie, orecchiette, lumache, fusilli, además de las pastas con color de tomate, espinacas y de otros diferentes, como remolacha y champiñones.

Rellena: ravioli, cappelletti, tortelloni, canelones, lasaña, etcétera.

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