Cómo deshidratar frutas
El proceso no requiere mayores complicaciones para hacerlos en el hogar

Una manera perfecta para conservar alimentos por más tiempo manteniendo sus nutrientes y propiedades. Deshidratar frutas en el hogar es mucho más fácil de lo que se piensa, solo hay que seguir el método adecuado para lograr buenos resultados.

La deshidratación es una técnica sumamente antigua que tenía el objetivo de prolongar la vida útil de frutas y verduras. En esencia, se trata de extraer el agua que contienen los insumos para evitar la posible proliferación de bacterias que tienden a dañar el producto. Así, el mismo puede almacenarse por más tiempo sin perder sus características.

Es ideal porque rompe con el concepto de la estacionalidad. No importa que no se esté en la temporada de dicho alimento, este podrá encontrarse fácilmente en la despensa para múltiples fines.

Aunque actualmente existan electrodomésticos especiales para deshidratar frutas o incluso puedan comprarse ya listas, hacerlas en casa no es nada complicado. De esta forma se puede tener un insumo a la mano que encaja con diversas preparaciones como ensaladas, cocteles o incluso como un snack nutritivo.

Para lograrlas, el fruto debe exponerse a una temperatura baja y constante por varias horas. El objetivo es extraer la mayor cantidad de agua posible que posea sin llegar a quemarlo, por lo que hay que tener mucho cuidado durante el proceso.

Es importante que el fruto o verdura esté en su punto óptimo de maduración. Además, se deben eliminar imperfecciones que pueda tener en la piel, y las semillas si posee.

¿Cómo deshidratar frutas al horno?

Cómo deshidratar frutas
Deshidratar frutas es ideal para conservarlas por meses

Un método fácil que no requiere mayores conocimientos. En una bandeja, disponer los ingredientes cortados, preferiblemente de manera uniforme. Mientras más finos sean los cortes, menor será el tiempo en que se deshidratarán. Tomar en cuenta que la bandeja debe estar cubierta con papel vegetal y todos los pedazos deben guardar un ligero espacio entre cada uno.

Muchos recomiendan que la temperatura ideal debe estar entre 40 °C (104 °F) y 55 °C (131). Sin embargo, muchos hornos no permiten la posibilidad de trabajar a bajas temperaturas. En este caso, un truco útil es llevar el calor al mínimo dejando la puerta del horno ligeramente abierta y siempre supervisar la temperatura.

Por otro lado, también es posible prepararlas a un máximo entre 70 °C (158 °F) y 80 °C (176 °F). Aunque acorta los tiempos, se corre el riesgo de quemarlas y, además, de destruir sus vitaminas y enzimas.

Los alimentos pueden pasar varias horas en el horno. Es importante detener el proceso cuando ya no haya humedad, antes que las frutas o verduras comiencen a tostarse.

Otro punto a considerar es que cada ingrediente tiene su propio ritmo de deshidratación. Por lo tanto, algunos aconsejan hacerlos por separado. Sin embargo, de optar por más de una variedad al mismo tiempo, hay que supervisar atentamente según el tipo de producto.

Una vez que estén listas, guardar en un bolsa o recipiente hermético. Pueden durar hasta varios meses en perfectas condiciones.

El tradicional secado al sol

Cómo deshidratar frutas
Si se hacen al horno, el proceso lleva horas. Mientras, de hacerse al sol tarda varios días

El proceso por excelencia implementado en la antigüedad. Debe hacerse preferiblemente en verano, la época más calurosa del año. Disponer los insumos en una rejilla o colgarlos de una cuerda en un lugar con mucha exposición a la luz solar.

Hay que cuidar los frutos de los insectos, por lo que es ideal cubrirlos con un mosquitero, para que estén protegidos y aireados. Cada día, darles la vuelta para que puedan secarse bien por ambos lados.

Este proceso es mucho más lento, requiriendo de varios días según las condiciones climáticas y la fruta o verdura escogida.

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