mermelada

La mermelada es la rica solución que se encontró en el pasado para conservar los alimentos a través del tiempo. Se afirma que ya en el Paleolítico se utilizaba esta técnica que permitía recoger frutas y vegetales en períodos de abundancia, para luego disfrutar de ellos fuera de temporada. Prevalecían los métodos naturales, como el frío para congelar y el sol para secar la comida. Posteriormente, se aprendió a utilizar la sal y el azúcar.

Aunque su origen no es preciso, se dice que nació en el Medio Oriente y que los árabes la llevaron al sur de Asia y los alrededores de Nueva Guinea. Pero su creación, tal y como la conocemos hoy en día, se atribuye a los romanos. Ellos eran fanáticos de preservar frutas y flores en miel. En aquel entonces se añadía a la fruta su peso en miel y se hervía hasta que tuviera consistencia. De hecho, la palabra mermelada deriva del latín melimelum, que significa manzana dulce.

Sin embargo, los ingleses tienen otra historia. Sostienen que la reina María Estuardo se enfermó en una oportunidad y su médico le preparó una mezcla de naranjas con miel. En la corte de María se hablaba francés y la gente a su alrededor decía: “Marie est malade” (María está enferma). Con el uso, la frase derivó en marmalade y de allí la procedencia del nombre de la conserva.

Otra versión asegura que la palabra mermelada proviene de Portugal, donde se hacía el dulce de membrillo, en portugués marmelo, y de allí mermelada.

Mermelada: dulce solución de los tiempos

mermelada

Luego de varios siglos, apareció el azúcar. Se descubrió en Asia y los árabes la llevaron a Europa, donde sustituyó a la miel. Igual agregaban a la fruta su mismo peso en azúcar, pero también una pizca de harina de algarrobo para espesar. Con esto obtenían la mermelada, cuya receta ha evolucionado con el tiempo.

En la Edad Media se convirtió en un manjar muy popular y era la preferida por los reyes. Carlos V la introdujo en Alemania y los Países Bajos.

A finales del siglo XV y durante los siguientes, la mermelada de naranja y limón fue muy utilizada por los marineros como alimento preventivo del escorbuto.

Al Nuevo Mundo llegó en el siglo XVII y cuando en Estados Unidos se descubrió la pectina, se comenzó a agregar a las jaleas para espesarlas y elaborar mermelada.

Infinidad de sabores

Croissant mermelada

Las presentaciones y sabores son infinitos, hay para todos los gustos. En algunos países se exigen porcentajes para los ingredientes principales. En la Unión Europea, la legislación dice que las de color rojo y de membrillo deben tener 35% de fruta. Las de calidad extra deben incluir entre 35% y 45%. Las cítricas, un mínimo de 20%, del cual 75% debe ser piel.

Las leyes española establecen que el contenido mínimo de fruta debe ser de 30% y de 50% para las de calidad extra.

Se distingue entre jalea, mermelada y confitura de acuerdo con el proceso de elaboración. En la actualidad se consiguen mermeladas de tomates, ruibarbo, zanahoria, calabaza, cebolla, pepino y otros vegetales. Ampliamente conocidas son las de frutas y existen muchas combinaciones con vegetales o semillas.

Lo cierto es que un pan, un croissant, una torta o una galleta siempre le darán la bienvenida a este delicioso acompañante. Tampoco estará de más en distintas preparaciones, como una buena carne o un pollo y nunca será tarde para dejar correr la imaginación.

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