matzá

Según las creencias judías, cuando sus ancestros se fueron en busca de la Tierra Prometida, partieron tan rápido de Egipto que no tuvieron tiempo de esperar a que la masa de los panes levara. Comieron pan ácimo, al cual llamaban matzá, y emprendieron el camino sólo con esta comida, confiando en que Dios los ayudaría para mantenerse bien alimentados.

Es por esto que para los judíos la matzá simboliza la fe.

El matzá se consume sobre todo durante el Pésaj —la Pascua judía—, como una forma de recordar la austeridad que en la que vivieron sus ancestros. Este pan no está enriquecido con aceites, mieles ni otros ingredientes. Sólo se elabora a partir de agua y harina.  Esta última compuesta por cinco granos solamente: trigo, cebada,  avena, espelta y centeno.

De manera general, existen dos tipos de matzá. Uno de ellos tiene una textura similar a la de una galleta, lo llaman askenazí y es bastante común en Estados Unidos. Mientras tanto, los judíos sefardíes consumen una variedad bastante parecida al pan pita. Como se puede suponer, en ninguna de las dos preparaciones se emplea levadura ni fermento de ningún tipo.

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