fotos gastronómicas

Compartir tus fotos gastronómicas puede ser muy divertido; pero existe una pequeña línea entre ser un foodie apasionado y ser persona non grata para quienes te siguen en redes sociales. Para que tu afición por las fotos gastronómicas no se salga de control, te damos nuestra lista de “buena” y “malas” ideas.

Fotos gastronómicas: lo que es buena idea

  • Tomar fotos de platos hechos por ti y que te hayan quedado muy bien o sean recetas interesantes y compartirlas en tus redes; recuerda acompañarlas de una breve descripción.
  • Ordenar tus ingredientes o platos de forma armónica o creativa antes de tomar la foto; de este modo la disposición será favorable y elegante.
  • Compartir fotos de lugares donde te gustaría comer, de platos que te gustaría preparar u otros sueños, y usar hashtags inspiracionales.
  • Tomar fotos que muestren las texturas y colores de tus platos.
  • Tomar fotos de tus cocteles junto a los ingredientes utilizados, o de tus vinos con la botella que sirves al fondo.
Las no tan buenas ideas
  • Tomar fotos de cada cosa que preparas o compras y subirlas a tus redes como si fuese una bitácora nutricional.
  • Ordenar tus vegetales en poses con doble sentido.
  • Compartir estas fotos como si fueran lugares en los que estás o platos hechos por ti.
  • Tomar fotos que muestren el logo de la franquicia donde estás comiendo.
  • Fotos de tus invitados bebiendo y luego compartirlas.
  • Tomar fotos de la mascota de la casa rodeada de botellas de cerveza vacías y cigarrillos.
  • Peor idea de todas: Tomar fotos de un bebé a la manera anteriormente descrita.

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