Farinata receta italiana
Hecha a base de harina de garbanzos, se caracteriza por su textura crocante / Foto vía: finedininglovers.com

No importa cuál sea la región italiana, seguro se encontrará una receta local excelente. En la ciudad de Génova, al noroeste del país, la farinata es uno de los platos que encanta a todos y que cada vez es más conocido en otras fronteras.

Originario de la urbe mencionada, es una preparación muy apreciada en las regiones de Liguria y la Toscana. En esencia, se trata de una especie de pastel hecho a base de harina de garbanzos, agua, aceite de oliva, sal y pimienta.

Su consumo se remonta a varios siglos en el pasado, aparentemente desde el siglo XIII. Según algunos historiadores, su invención habría surgido en los barcos, que usualmente llevaban granos y otros insumos no perecederos como alimentos. Un día, durante un accidente naval, la harina de garbanzos se habría ligado con agua de mar y, al secarse, dejó una corteza crocante que gustó.

Incluso, debido a la influencia de Italia en territorio francés en alguna época, la farinata es famosa también en Niza, donde se le conoce como socca. Asimismo, se sabe que existe un plato africano muy similar, que también sería consecuencia de conquistas italianas en el continente.

Actualmente, la receta es cada vez más considerada en diferentes rincones del globo, por su sencillez, versatilidad y valor nutricional y por ser excelente para hacer en casa. Más allá de su versión clásica, puede añadírsele otros insumos como mozzarella u otros quesos, orégano y ajo.

La tradicional farinata

Ingredientes

  • 1 1/2 tazas de harina de garbanzos
  • 2 tazas de agua tibia
  • 1 1/2 cucharaditas de sal kosher
  • 1/2 cucharadita de romero fresco picado
  • 5 cucharadas de aceite de oliva
  • Pimienta negra recién molida

Preparación

  • Agregar el agua a la harina de garbanzos poco a poco hasta que tenga una mezcla suave con la consistencia de la pintura líquida. Añadir sal y pimienta al gusto además del romero y mezclar.
  • Cubrir y dejar fermentar por un mínimo de dos horas.
  • Destapar y quitar con cuidado la espuma que tenga la superficie de la mezcla.
  • Tomar una bandeja para hornear y verter el aceite de oliva sobre la superficie, lo suficiente como para cubrirla generosamente.
  • Echar la mezcla sobra la bandeja y extender bien con ayuda de una espátula de madera. Remover un poco para que se mezcle con el aceite.
  • Llevar al horno a 180 °C y hornear de 25 a 30 minutos hasta que tenga una textura tostada y crujiente.
  • Sacar y dejar enfriar. Servir la farinata con grandes cantidades de pimienta negra recién molida.

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