El douhua es uno de los postres chinos menos reconocidos, que toma muchas formas en otros países asiáticos. Es preparado con tofu –queso vegetal que se produce cuajando la leche de soya o soja- suavísimo cubierto con diversos ingredientes, como jarabe al jengibre, maní, pasta de sésamo negro, leche de coco o alubias rojas, que suele servirse frío.

Este pudín se caracteriza por su textura suave y sedosa, que se funde en la boca como una panna cotta o un flan. Además, es de lo más refrescante. Antes lo vendían recién hecho directamente desde unas bicicletas con cubos de madera fijados en la parte trasera. Hoy en día eso es menos habitual, pero resulta igual de fácil de encontrar, tanto en puestos callejeros como restaurantes.

Se calcula que el tofu apareció en algún momento del reinado de la dinastía Han (206 a.C- 220º d.C). Posteriormente, al extenderse el budismo por el Lejano Oriente, el tofu ingrediente básico en la dieta de los monjes, también lo hizo. Es conocido por su increíble versatilidad.

El douhua tiene variaciones. Por ejemplo, en Malasia y Singapur se lo conoce como tow huay y se le echa un chorrito de jarabe por encima. En Filipinas se llama taho y se sirve templado, con bolitas de sagú y jarabe. Wedang tahu es como se denomina en Indonesia y viene con jarabe de jengibre. En Japón se llama annin dofu.

La de Taiwán es la versión más elaborada, con hasta una docena de coberturas, pero aunque sea un postre, no tiene porque ser dulce. En el norte de China puede servirse con salsa de soja, y en Sichuan, le ponen ají, pimienta de Sichuan y salsa de soja.

Cómo hacerlo

Douhua

Esta receta es la que propone el libro La mejor comida callejera del mundo, de Lonely Planet.

Ingredientes

  • 310 g de semillas de soja
  • Agua para poner la soja en remojo
  • 8 tazas de agua
  • 1 cucharada de harina de maíz
  • 1 cucharadita de terra alba comestible (un yeso-sulfato de calcio-comestible). Se encuentra en locales chinos
  • 280 g de azúcar blanca o morena
  • 2 cucharadas de jengibre en rodajas muy finas u hojas de pandano para aromatizar (opcional)
  • 2 rodajas de limón o un chorro de vinagre

Preparación

  • Lavar las semillas de soja y ponerlas en un recipiente con agua que las cubra hasta el triple de su altura. Dejarlas en remojo hasta que doblen su tamaño (pueden tardar 8 horas).
  • Escurrir la soja y echarla en el vaso de la batidora con 6 tazas de agua fresca. Batir bien.
  • Con un trapo de gasa, filtrar el líquido resultante (leche de soja), presionando. Descartar la pulpa restante.
  • Añadir ½ taza de agua a la leche de soja y cocer la mezcla a fuego lento, removiendo y rascando el fondo del cazo sin cesar, hasta que arranque el hervor. Apartar el cazo del fuego y filtrar la espuma con un colador fino o un trapo.
  • Mezclar ½ taza de agua con la harina de maíz y la terra alba.
  • Volver a cocer la leche de soja y añadirle rápidamente la mezcla de terra alba.
  • Apagar el fuego, con cuidado de no mover el cazo, ya que no cuajaría bien. Taparlo y dejarlo reposar 30 minutos.
  • Mientras tanto, hacer el jarabe poniendo a cocer el azúcar en una taza de agua 8con el jengibre y las hojas de pandano si se desea) 2 o 3 minutos. Añadir el limón o el vinagre y dejar enfriar.
  • Retirar la espuma que quede en el douhua. Agregar el jarabe y servir.
  • Se sugiere añadirle maní molido, semillas de sésamo, chocolate o jengibre rallado por encima.

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