Pollo

El pollo es una de las carnes más consumidas en el mundo. Tanto, que es posible encontrar muchísimas recetas con esta ave de corral en prácticamente todas las culturas.

Tiene menos grasa que las carnes rojas y como la mayoría de esa grasa está en la piel, se quita con facilidad. Aporta proteínas, hierro y zinc de fácil absorción (en la carne más oscura, el doble que en la pechuga).

Hoy en día, en los supermercados y carnicerías se venden pollos enteros y despiezados, pero conviene saber cómo hacerlo.

Paso a paso

Pollo

Lo primero que se debe hacer es poner el pollo sobre su espalda y estirar las patas hacia fuera. Con un cuchillo afilado, cortar la carne que separa la pechuga y los muslos del tronco. Para picar la columna vertebral, utilizar otro cuchillo fuerte. Separar luego las patas por la articulación, en muslos y jamocitos. Da cuatro piezas.

Desdoblar las alas y cortarlas para desprender del tronco. Con un cuchillo o con unas tijeras, cortar las alas por la articulación (dos piezas). Seccionar y desechar los extremos.

Utilizar tijeras para aves para dividir el tronco del pollo por la mitad, a lo largo.

Con un cuchillo o unas tijeras, quitar la pechuga de la parte de la rabadilla. Cortarla en dos trozos y, si se desea, se puede segregar en dos, en diagonal, para obtener cuatro piezas.

En total, se obtendrán 10 o 12 piezas: dos muslos, dos jamoncitos, dos alas, dos trozos de rabadilla (huesudos) y dos o cuatro trozos de pechuga.

Nota: hay quienes desechan la rabadilla o solo la utilizan para caldo, pero en realidad contiene unas pequeñas “ostras” de carne tierna, que en francés reciben el nombre de sots i’y laisse (los trozos que solo los locos dejan). Existen cocineros que consideran que son demasiado sabrosos como para desperdiciarlos.

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