Cómo cortar una piña

Aunque puede parecer algo engorroso, saber cómo cortar una piña es un procedimiento culinario sencillo. Pero antes de meterse en materia, es importante conocer origen y propiedades de esta fruta.

También conocida como ananá, procede de una planta perenne de Sudamérica. Está disponible en el mercado durante todo el año y son múltiples sus propiedades.

Vitaminas y minerales por doquier

  • Es una gran fuente de fibras, por ello, su consumo puede ayudar a prevenir enfermedades como el cáncer de colon. En el día a día, es perfecta para evitar el estreñimiento, mejorando el tránsito intestinal.
  • Por sus escasas calorías, es coadyuvante en dietas de control de peso.
  • Perfecta para evitar cuadros de indigestión, gases y acidez estomacal, gracias a la enzima bromelina.
  • Rica en nutrientes (con gran contenido de vitaminas y minerales) y antioxidantes.
  • Combate la celulitis. Los alimentos con alto contenido en agua son fundamentales para controlar la piel de naranja.
  • Cuida la salud dental, ya que al ser un antiinflamatorio natural previene el riesgo de gingivitis.
  • Sus propiedades anticoagulantes la convierten en el aliado perfecto para controlar problemas de circulación, hipertensión y cardiovasculares.
  • Tiene mucho ácido fólico, una vitamina del grupo B esencial para la salud durante todas las etapas de la vida, y muy necesaria en el embarazo para evitar problemas de malformación fetal.
  • Por su cualidad antiinflamatoria, es un alimento perfecto para deportistas.

Cómo cortar una piña sin armar grandes destrozos

  • Lo primero es tener a mano cuchillos de alta calidad.
  • Para comenzar, se debe utilizar un cuchillo de sierra. Con este se cortan las hojas y la parte inferior de la piña, creando una base firme.
  • Después, con un cuchillo largo y afilado, corta la piel de arriba hacia abajo, en tiras finas. Debe procurarse no cortar demasiado la pulpa.
  • Con una puntilla se retiran los pequeños restos de piel que hayan sobrado.
  • La piña pelada es preferible guardarla entera y conforme se vaya a comer, se irán cortando las rodajas.
  • El centro, más duro, es perfectamente comestible. Queda a gusto del comensal quitarlo con un puntilla, haciendo un círculo, o comerlo.

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