Está al frente de La Posada de Cervantes, tasca con 35 años, ubicada en el centro de Caracas / Foto vía: Marcelo Volpe

A mitad de la década de los 70, Alfredo De Freitas dejó su Portugal natal para venirse a América buscando un mejor futuro. Siendo un adolescente, llegó a Venezuela a trabajar con sus hermanos. Se afanó duro, día tras día, como muchos europeos inmigrantes que formaron parte importante del crecimiento y desarrollo de nuestro país. Aquí conoció a su esposa, también de su misma nacionalidad, echaron raíces y formaron una familia.

Primero tuvo un abasto, hasta que se dio cuenta de que no era lo de él. Luego, junto a un amigo, montaron dos restaurantes, uno de los cuales fue vendido a finales de los años 90, tras romper la sociedad. El señor Alfredo se quedó con el otro. ¿Su nombre? La Posada de Cervantes, una tasca que ya tiene 35 años, ubicada en pleno centro caraqueño, en la avenida Urdaneta, entre las esquinas de Pelota a Punceres.

Desde aquel entonces su hijo, Freddy De Freitas, creció prácticamente en el negocio, entre tragos y buena comida, con esos sabores envolventes que salían de la cocina. Quizás lo que él no se imaginó es que esos fogones estarían a su cargo tiempo después.

Pasión por la comida

Freddy De Freitas
El cocinero junto a su padre Alfredo De Freitas y su hermano Juan Carlos

“No estudié cocina, soy autodidacta, aprendí en el propio restaurante. Era imposible escaparse de eso. Le rindo culto a la comida, muero por ella. Soy un comidista total”, afirma entre risas.

Tras graduarse de arquitecto en la Universidad Central de Venezuela (UCV), Freddy, que actualmente tiene 40 años, se dio cuenta de que no encajaba en esa profesión, no deseaba ejercerla y eso poco a poco lo fue frustrando. Hasta que un día decidió que se dedicaría de lleno a la tasca paterna.

“Siempre estuve vinculado al local y a la cocina, independientemente de la arquitectura. Hace cinco años asumí las riendas del negocio como gerente y cocinero jefe. Juan Carlos, mi hermano, se encarga de la administración. Mis padres están más relajados ahora. Vienen, pero no cargan con esa responsabilidad, como antes”, precisa.

Al formar parte de la segunda generación familiar, ¿sientes que rompiste paradigmas?

“Totalmente. Rompí el molde. Un día dije: ‘Vamos a dejar de hacer lo que hace todo el mundo’ y me fui por cosas nuevas, refrescando el menú con platos que a mí me gustan cuando viajo. Por ahí comencé mi crecimiento gastronómico”.

Una carta bien variada

Freddy De Freitas
Paella y vieiras al ajillo / Fotos vía: La Posada de Cervantes

Cuando usted llega a la entrada de La Posada de Cervantes, se encuentra con la esfinge del novelista, poeta y dramaturgo español, autor de El Quijote, ese libro fundamental de nuestra lengua. Y al entrar se topará con una gran barra, toda una invitación a beber y tapear, ya sea unos criollos tequeños, o delicias que son herencia española, como chistorras, chorizos, salchichas, papas bravas y tortilla, por solo citar algunas de las opciones.

El menú es igualmente variado. Conseguirá una apreciable selección de sopas y cremas, así como carnes, parrillas, ensaladas y platos fríos y calientes. Sin embargo, lo que más se mueve allí es el pescado. Freddy está enfocado en este alimento. “Es mi norte, porque creo que es un producto noble y quizás muy maltratado en Venezuela. Me parece que poca gente tiene pescado de calidad, de hecho, hay quienes lo rechazan porque lo comen descompuesto”, destaca.

Freddy De Freitas
Tortilla española y langostinos al ajillo / Fotos vía: La Posada de Cervantes

Si es amante del bacalao, un plato tan europeo, allí lo conseguirá, aunque la mayoría de las otras especies son de aguas venezolanas, como pargo ciprés, mero aleta amarilla (curicara), atún, róbalo, corvina, catalana y sardinas (cuando hay temporada).

Un plus de este restaurante es que trabaja con pescados menos comerciales o “raros”, como lenguado, pez león, pargo escórpora y pez loro.

Freddy va dos veces por semana a las costas de Vargas a buscarlo fresco. “Los miércoles visito los barcos pesqueros y los fines de semana voy directamente a los puestos de algunos pescadores”.

Freddy De Freitas
Asopado de cocochas y mero y atún abrazado / Fotos vía: La Posada de Cervantes

En lo que se refiere a mariscos, el menú ofrece pulpo, langostinos, camarones, calamares, mejillones y vieiras. Las pastas y los arroces tampoco pasan inadvertidos.

En cuanto a postres, su producción en muy casera: tres leches, quesillo, tortas preparadas por su madre y un helado de galletas totalmente artesanal, elaborado a la manera de la vieja escuela: con bol, hielo y sal.

Cercano a los clientes

Freddy De Freitas
En la entrada de la tasca la esfinge del autor de El Quijote. Freddy a veces interviene en cocina / Foto vía: La Posada de Cervantes

Freddy De Freitas supervisa personalmente la cocina. Allí trabajan otras cuatro personas. Como director de la misma, en algunos momentos interviene, aunque tampoco deja de estar en la barra compartiendo con los clientes. “Soy un ‘taguarero’ nato, que va a hablar contigo mientras te tomas un trago, para que te rías o para escuchar tus problemas. Yo soy la taguara”, afirma entre risas.

Pero aparte de ser amante de la cocina, el café y el ron venezolano, no duda en decir: “Soy un borracho por convicción. Mi ron favorito es Carúpano Legendario, es increíble ese destilado. La maestra Carmen Bastidas es la diosa de los rones”. También es roquero. Nine Inch Nails y Radiohead son dos de sus bandas favoritas.

En 2015 participó en la Expo Milán, en Italia, donde su propuesta gastronómica gustó y resultó seleccionado para ofrecer sus platos en el pabellón venezolano. Lo hizo con cuatro estaciones, emulando las regiones de Oriente, Occidente, Centro y Los Andes.

Con la crisis venezolana se reinventó con su negocio, con el que busca acercar a otros públicos de la ciudad, para que conozcan y se atreven a recorrer esa zona capitalina. “La gente no quiere venir al centro, no pasa de la Plaza Venezuela. Hay un miedo ridículo al centro de Caracas”.

Temporada de pulpo

Freddy De Freitas
Algunas de las opciones son en capaccio, en callos, a la parrilla y teriyaki / Fotos vía. La Posada de Cervantes

Si usted es un amante del pulpo, no puede perderse las opciones que está ofreciendo La Posada de Cervantes hasta finales de septiembre. Freddy De Freitas ha diseñado 10 platos para disfrutar de la exquisita carne de este animal marino.

Hay un carpaccio que viene con una salsa de naranja y cítricos. También hay un pulpo a la vinagreta con pimentón, cebolla y finas hierbas. Uno a la pancetta que viene con un timbal de papas y salsa brava. Conseguirá el plato tradicional de Galicia, el pulpo a la gallega, que viene hervido con papas, aceite de oliva, paprika y sal marina.

Entre las opciones está el pulpo enchilado, con un sofrito de tomate, cebolla, ajo y peperonccini. También De Freitas concibió unos callos hechos con parte de la cabeza, que usualmente se desecha, con garbanzos melosos, chorizo y pancetta. Otro es salteado, con un grillado con cebolla, pimentón, tomate y ajo.

El pulpo al lagareiro, un plato típico por excelencia portugués se hace presente en la carta. Tarda unos 30 minutos hacerlo porque el pulpo, previamente cocido, luego es horneado con aceite de oliva, sal marina, ajos y laurel. La última propuesta que no deja de ser interesante es el pulpo teriyaki, con crema de pimiento morrón ahumado y pesto de perejil y ajo.

Coordenadas

La Posada de Cervantes abre de lunes a jueves hasta las 11 pm, los viernes hasta las 2 am y los sábados hasta las 8 pm. Está en la avenida Urdaneta, esquina La Pelota, a 15 metros del Registro Principal y frente a la nueva sede del CICPC. Tlf.: (0212) 561.9095.

Instagram: @la.tasca

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