Don Manolo

Ayer, 31 de julio, una noticia conmovía a los venezolanos, en especial, a los merideños: a los 88 años había fallecido Manuel Da Silva Olivera, “Don Manolo” para sus amigos, fundador de un local entrañable y legendario: la Heladería Coromoto de Mérida. El establecimiento, que abrió sus puertas en 1981, llegó a ofrecer hasta 832 sabores de helados. Tal despliegue de ingenio, humor y amor por el oficio, le llevó a obtener el récord Guinness dos veces.

“Comencé con fórmulas sencillas como mantecado, fresa, coco y chocolate, pero siempre he querido inventar muchos sabores. Recuerdo que mi primer intento fue con aguacate, llegué a hacer 46 kilos y perdí la producción debido a que no me dio el punto. Lo logré cuando lo hice con 50 kilos y ahora ese es uno de los sabores más apetecidos”, comentaba Don Manolo en una oportunidad.

Don Manolo Heladería Coromoto
Foto: Wikipedia

Su máxima aspiración, decía el heladero de origen portugués, era lograr 1.000 recetas. Experimentó con todo lo que se le ocurría y tenía ocurrencias geniales. En la abigarrada y copiosa cartelera donde se anunciaban los helados, se ofrecían opciones tan singulares como ajo, mondongo, pabellón o almejas, y algunas tan divertidas como Te espero en el piso -“un Viagra en un vasito”-, o Noche de bodas, cuyos efectos se dejaban a la imaginación del visitante.

“El próximo helado se llamará ‘la última cena’, lo estoy preparando”

Las figuras públicas, las cervezas de producción nacional, los programas de televisión y los medios de comunicación, también inspiraron fórmulas particulares. La primera vez que La Coromoto consiguió el Guinnes fue en 1991, cuando contaba con 368 sabores. El título lo ratificó, en 1996, con su sabor 593: chipi chipi. Ningún lugar en el mundo, pues, brindaba tal variedad de helados.

Don Manolo Heladería Coromoto
Foto: Wikipedia

En 2017, la escasez de alimentos obligó al ingenioso Manuel a cerrar temporalmente el local. Sin embargo, logró reabrirlo en su sitio de siempre: Av.3, entre calles 28 y 29, enfrente de la Plaza El Llano. Se fue, entonces, con las puertas abiertas y de pie como los buenos.

Ahora el gobernador del estado Mérida ha expresado a EFE que Da Silva recibirá la Orden Mariano Picón Salas en su primera clase, reconocimiento que se otorga a ciudadanos ilustres; en su caso, “gracias al indudable aporte turístico que hizo a la entidad”.

Recientemente, Don Manolo le había comentado a culturizando.com: “El próximo helado se llamará ‘la última cena’, lo estoy preparando”. Así se despidió, con su imaginación desbordada, haciendo lo que más le complacía: fraguar un nuevo sabor para los venezolanos.

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