Delivery

La pandemia que nos mantiene confinados en casa ha traído muchos cambios de hábitos que, en el caso de Venezuela, por la muy particular situación que se vive, ha alcanzado características si se quiere más dramáticas y casi sin precedentes.

Dada las restricciones que por la emergencia del Covid-19, obliga a los restaurantes y otros expendios de comida afines a funcionar sólo bajo la modalidad de pick up (recogida por encargo previo) o delivery (servicio a domicilio), dos sistemas que, hay que decirlo, en el país no tienen el mismo arraigo que en otros lugares han tenido tradicionalmente, cada vez más se ha requerido adaptarse a ellos.

Y no pocas veces se ha hecho por ensayo y error de quienes los ofrecen, que en muchos casos lo llevan a cabo con esmero y eficiencia, pero en otros lo que ha prevalecido es la improvisación que genera la falta de previsión y la correcta aplicación de normas y procedimientos adecuados.

La experiencia mejora

Pero poco a poco estas fallas, producto de la falta de experiencia, han venido felizmente subsanándose; tanto, que cada vez son más las empresas del ámbito alimentario y de la restauración que se incorporan a ambas modalidades, especialmente al delivery porque, como se dijo al comienzo, el caso venezolano, por ser tan singularmente diferente, ha llevado a ello con situaciones extremas que afectan socialmente, entre ellas, la escasez de combustible.

En condiciones normales, al ir a recoger un encargo a un restaurante, un centro de comida rápida o cualquier otro expendio similar, bastaría con ir conduciendo el automóvil y hacerlo. Pero la falta de gasolina, poca y a precios exorbitantes, obligan a dejarlo en casa, y cada vez más apelar a la opción del delivery, pues el transporte público tampoco es el mejor ejemplo de eficacia en el país.

De allí que lo más cómodo y expedito sea acudir a esta modalidad, que progresivamente se ha ido imponiendo, ya que, además de las causas antes mencionadas, a medida que el avance de la pandemia se acrecienta, el temor a salir a la calle se siente cada vez más riesgoso. La medida de la evidente ascendencia de este modelo de negocio viene dada por el incremento de quienes los ofrecen como alternativa.

Adaptarse al momento

Arroz a la marinera / Foto vía: Freddy De Freitas

Por ejemplo, para Freddy De Freitas, chef y encargado del negocio familiar, La Posada de Cervantes, una tasca del centro caraqueño con más de 35 años, migrar a este nuevo modelo de negocio, jamás fue una opción dentro de su rutina, ya trajinada de por sí.

“Aceptar el delivery solo fue una opción bajo estas circunstancias, ya que manejo un modelo pequeño de atención al cliente, con un nivel muy personalizado. Adaptarme ha sido un proceso de ensayo y error, y de reinventar mi sistema. Ha sido entender qué puedo ofrecer que no haga alguien desde su casa. Y ahí fue cuando descubrí un camino hacia la competitividad en este mercado”, destaca.

En ese sentido, el cocinero no duda en manifestar: “Tengo la cartera de pescados, a la que no todo el mundo tiene acceso, y me refiero a lo más fresco, a lo que no saben trabajar o simplemente no quieren cocinar. Y el otro foco son los platos complejos y muy elaborados, que las personas generalmente no están dispuestas a hacer. Así, he ido sumando clientes que jamás han pasado de Plaza Venezuela y que ya son recurrentes en este servicio”.

Desempolvó su servicio de entrega

Tienen pizzas para todos los gustos

Por ejemplo, la cadena de pizzas Papa John’s, con más de dos décadas en el país, después de cuatro años, reactivó en dos de sus establecimientos en Caracas (Los Palos Grandes y La Trinidad) el servicio delivery, a través de la primera aplicación venezolana de comida Yummy.

“Para Papa John’s esta alianza ha sido muy oportuna, sobre todo en estos tiempos de pandemia. De hecho, estamos muy satisfechos con los resultados y pronto estaremos trabajando con todas nuestras tiendas en la zona capital”, indicó Andrea Gorrín, representante de la marca en Venezuela.

Embutidos puerta a puerta

La marca cuenta con una variedad de productos / Foto vía: La Montserratina

Otra muestra es la empresa de embutidos La Montserratina, con más de 70 años en el mercado, que ante la coyuntura también se ha tenido que reinventar, ya sea con el servicio de entrega a domicilio o de ir directamente a su bodegón en Boleíta Sur (de lunes a sábados, de 10:00 am a 2:00 pm)

Al respecto, Carlos Cervantes, su gerente de Mercadeo, expresa: “Es una nueva vía para hacer llegar nuestros productos a través de la empatía con nuestros consumidores, adaptándonos a sus necesidades, sobre todo ahora. Este modelo también nos ha permitido aumentar nuestro alcance de clientes y llegar más allá del punto físico”.

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