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Ricard Camarena y Julia Pérez Lozano en la entrega de PRemios GASTROactitud / Foto: Patrizia Aymerich

La IV edición de los Premios GastroACTITUD reunió esta semana a las iniciativas emprendedoras más comprometidas con la naturaleza, bajo el lema Compromiso con la Tierra.

En un ambiente lleno de clase y gastronomía, se realizaron en la terraza de Makro, ubicada en Madrid, y contaron con el apadrinamiento del chef Ricard Camarena, quien trabaja desde hace años con agricultores, pescadores, carniceros y otros productores de su entorno. Con ellos ha construido una red que le permite cocinar el paisaje de la Comunidad Valenciana empleando cada ingrediente en su momento óptimo, lo cual lo ha hecho merecedor del Premio de Honor de GastroACTITUD.

Los premiados GastroACTITUD

Todos los premiados de la IV edición de los Premios GastroACTITUD / Foto: Patrizia Aymerich

El primer premio lo ha recibido Alas de Campos, un proyecto impulsado por Luis Alberto Lera (restaurante Lera) y gestionado por la Fundación Rehabitar Tierra de Campos. Está destinado a recuperar el pichón de Tierra de Campos y la cultura del palomar vinculada a este producto de Castilla León. Una iniciativa que une la recuperación de los pichones, en riesgo de extinción, junto con su uso en gastronomía, de modo que contribuye a la fijación de la población rural.

En segundo lugar, obtuvo el premio la Bodega Victoria Torres Pecis de Isla de La Palma, cuyos vinos nacen de “plantas sin injertar, con un secano estricto, viñedos de 50 a 70 años, y un mantenimiento de las uvas locales”.

La Panadería Panem de Madrid también ha recibido su condecoración. Fue creada por hijos y nietos de panaderos, los hermanos García. Ellos han apostado por el pan y la bollería de fora artesanal y sin aditivos.

Los organizadores del evento señalaron que su pan se desmarca de la “dictadura de la acidez” y reivindica el pan equilibrado y amable. “Hacen pan de masa madre sin que sea ácido, lo cual implica desmitificar esto de que este tipo de pan debe ser ácido y no es así”, señaló la periodista gastronómica Julia Pérez Lozano, quien fungió de presentadora.

Asimismo, recibió el premio Conservas Rosa Lafuente de Pontevedra, quien dirige esta empresa familiar en la que también participan sus  cuatro hermanos. Lanzó la marca Rosa Lafuente, con productos de excepcional calidad de la ría de Arousa, con su imagen vintage y sus etiquetas rosas. Una forma de reivindicar el papel de la mujer en la industria conservera en la que las féminas son mayoría.

Rosa La Fuente, premiada / Foto: Patrizia Aymerich

La Fuente ha recogido el premio en nombre de “toda la gente del mar”: “Nuestra tierra está ahí, en el mar, y hay que cuidarla aunque no se vea”.

Luego de esta, recogió el premio Cultivo Desterrado de Cádiz. El proyecto nació de la iniciativa de Rafael Monge, quien quería recuperar los cultivos tradicionales desterrados de los navazos sanluqueños. Todo lo hizo en un “navazo” (finca próxima a la playa) propiedad de sus padres, en el que aún se riega con “tollo”, un sistema que aprovecha el agua salubre que aporta el carácter especial a las verduras del navazo, cultiva guisantes de costa, coles, lechugas y plantas aromáticas.

Rafael Monge de
Cultivo Desterrado de Cádiz / Foto: Patrizia Aymerich

“Este es el primer premio que recibimos en nuestro año de existencia”, afirmó Monge al recibir el plato de cerámica elaborado por el artista Pedro León.

La Ganadería Biocoop  de Orense también obtuvo un reconodimiento por ser una cooperativa ganadera de la localidad gallega de Verín que aboga  por la ganadería ética y sostenible. Este grupo reconoce a los animales como seres vivos que forman parte de la naturaleza.

A este le siguió JC Mackintosh de Tarifa, que bromeó con su apellido y comparó de manera jocosa la industria pesquera del atún rojo con la creación de las computadoras Mackintosh.

JC Mackintosh de Tarifa gana por su labor con el atún rojo / Foto: Patrizia Aymerich

Esta empresa familiar ha conservado un arte de pesca minoritario respetuoso con el mar y el medioambiente, especialmente de atunes rojos del estrecho, que son pescados con caña y sacrificados con el sistema Ikejime, un método japonés que evita sufrimiento al animal y mejora la calidad de la carne.

Otro premio fue para Quesería Airas Moniz de Lugo. Como ellos mismos afirman en su web, el proyecto “nace de la inquietud de tres personas, que aman su tierra y que quieren demostrar que a través de su pasión: los animales, el queso y el mundo rural, se puede invertir la tendencia existente en la actualidad del abandono de este”. Sus quesos han revolucionado el panorama de quesos gallegos y españoles

Quesería Airas Moniz de Lugo recibiendo el premio GASTROactitud / Foto: Patrizia Aymerich

“Teníamos la espina por demostrar que nuestra tierra, que se conoce por los vinos, vive de la ganadería, y nos envolvimos la manta en la cabeza”, dijo su representante.

Los dos últimos premios del encuentro fueron para Trufas Alonso de Guadalajara y Nueces de Nerpio de Albacete.

Rocío Alonso y Javier Acedo de Trufas Alonso de Guadalajara / Foto: Patrizia Aymerich

La primera es una empresa trufera que ha trabajado la didáctica y cultura de la trufa, acercando este producto al consumidor de una forma fácil y transparente. Algunos de los mejores cocineros de España han confiado en Rocío Alonso y Javier Acedo, por la calidad de sus productos (trufas de todas la variedades, de cultivo propio o importadas) y el tratamiento del mismo.  Pérez Lozano las ha calificado como “magníficas” durante el evento.

Por su parte, Nueces de Nerpio ha reunido bajo una marca de calidad las nueces cultivadas en nogales centenarios y las ha acercado al consumidor dando al producto el valor añadido que permite a la sociedad cuidar de las nogueras, de su entorno y del medioambiente, al tiempo que preservan la producción de un alimento de calidad.

Las primeras entregas de este reconocimiento español tuvieron como padrinos a los chefs Andoni Luis Aduriz (2016), Eneko Atxa (2017) y Macarena de Castro (2018). Ellos, como figuras destacadas del arte culinario, simbolizan cómo se le pueden rendir honores a los productos locales, regionales o de temporada.

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@Patifini

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