Foto: 123rf

La semana pasada se produjo un hecho que puede marcar el devenir del planeta en el futuro. Los ciudadanos de Estados Unidos de América eligieron como nuevo presidente a Donald Trump. Aunque nos pilla un poco lejos, su elección no es un hecho baladí, porque puede cambiar el orden mundial e influir sobre el futuro de las relaciones comerciales en el mundo e incluso crear una nueva idea de globalización, según los expertos. “El americanismo será nuestro credo, no el globalismo”, ha afirmado el magnate.

La semana pasada tuvimos el privilegio de presentar el Grupo de Innovación Sostenible para el Sector Alimentario (GIS) en el Parlamento Europeo.

Como muchos de ustedes ya saben, se trata de un foro de trabajo que pretende aglutinar a todos los operadores del sector agro-mar-alimentario que tienen algo que decir en esta materia, compuesto por miembros procedentes de todos los eslabones de la cadena, desde la producción hasta la restauración, pasando por la distribución.

Allí, en Bruselas, nos sentimos muy respaldados por la vicepresidenta de la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo, Clara Aguilera, el jefe de la Unidad de Investigación e Innovación de la DG Agricultura, Rob Peters, y el director general de la Industria Alimentaria del MAPAMA, Fernando Burgaz, así como por algunos de los socios del GIS, que no quisieron perderse la presentación de esta herramienta al servicio de toda la cadena alimentaria para promover la I+D+i desde el campo a la mesa de forma sostenible, económica, social y medioambientalmente.

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 ¿Por qué un Grupo de Innovación Sostenible?

La innovación es la base del desarrollo económico de cualquier sector y también de la agroalimentación. La colaboración entre los agentes públicos y privados, para aprovechar las posibilidades que nos ofrece la Cuarta Revolución Industrial es una obligación y tenemos que aprovecharla en todos y cada uno de los eslabones de la cadena.

Aunque en la actualidad existen infinidad de grupos, plataformas y operadores, públicos y privados que trabajan en el mundo de la I+D+i, aunque la Unión Europea ha puesto en marcha distintos programas de financiación de la I+D+i, aunque el MAGRAMA, en colaboración con el MINECO-INIA, ha desarrollado el Programa Nacional de Innovación e Investigación, aunque las comunidades autónomas, casi todas, tienen sus líneas prioritarias de innovación y han dotado sus PDR para ello, y aunque las empresas están realmente convencidas de la necesidad de la I+D+i para ser competitivas y diferenciarse, lo cierto es que nuestra experiencia diaria nos habla de lo imprescindible de seguir despertando conciencias sobre la importancia real de la innovación práctica para el sector.

En nuestra intervención del pasado martes intentamos destacar la necesidad de que las administraciones públicas centren la innovación en las necesidades del sector

Unificar el esfuerzo y el trabajo que desarrollan los distintos agentes que trabajan en I+D+i para conseguir mejores resultados. Siempre sin olvidar, por supuesto, que la sostenibilidad económica, social y medioambiental debe ser la piedra angular del desarrollo tecnológico.

El jefe de la Unidad de Investigación e Innovación de la DG Agricultura, Rob Peters, destacó que la iniciativa propuesta por el GIS es muy similar a la que se está intentando poner en marcha a nivel europeo y alabó nuestra idea. Peters aprovechó para explicar los dos principales programas que impulsan la innovación alimentaria en nuestro continente, la EIP-Agri y el programa Horizonte 2020. En el fondo, se trata de “cubrir el hueco entre los investigadores y los agricultores”, recordó acertadamente.

Vía qcom.es

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