La sardina en aceite se vuelve más sabrosa con el tiempo

Sardina en aceite
Foto: istock / vía: Cocina Delirante

Si hay un pescado de mar barato y sano es precisamente la sardina, que se captura en grandes cantidades. De hecho, la industria conservera ha convertido a este alimento en un producto de gran consumo.

Cuando compre sardina fresca, debe percatarse de tres cosas: que tenga el cuerpo rígido, los ojos brillantes y que no haya sangre en las agallas. Las que son pequeñas y un poco secas, se fríen o se cuecen en escabeche. Las más grandes resultan muy ricas asadas o marinadas.

Si es de aquellos que las compran en lata, tenga presente que las mejores son las que especifican su origen y la naturaleza del aceite. Y en caso de que sean escabechadas, el nombre de las plantas y hierbas aromáticas utilizadas.

Sepa que la sardina en aceite tiende a ser mucho más rica con el pasar del tiempo. Por lo general, se comercializan seis meses después de su envasado y pueden llegar a conservarse hasta unos 10 años.

Lo que debe hacer es darle la vuelta a la lata una o dos veces al año. Eso sí, no conservarlas nunca en la nevera. La sardina fresca es un pescado azul semigraso y 100 gramos equivalen aproximadamente a 174 calorías.

En cuanto a las conservadas en aceite, 100 gramos son 190 calorías. Es decir, que la diferencia entre una y otra es de apenas 16 calorías.

Sardina marinada

Sardinas marinadas
Foto vía: Miss Pimienta

Hay quienes disfrutan comer la sardina marinada, ya que no necesita cocción, sino dejarla salar durante varias horas. Al final, termina siendo un plato bastante ligero. Esta receta rinde para cuatro comensales

Ingredientes

  • 16 sardinas medianas
  • Sal gorda
  • Mantequilla
  • Pan

Preparación

  • Corte la cabeza de las sardinas. Enjuague el resto y colóquelas en una fuente.
  • Espolvoréelas con una cucharada colmada de sal. Déjelas reposando en la nevera durante 8 horas.
  • Seque cada sardina con papel absorbente. La salazón hace que la piel se desprenda por sí sola.
  • Con un cuchillo puntiagudo separe los dos filetes y retire la espina central. Coloque los filetes de sardina en una fuente. Sírvalos con rebanadas de pan (gallego o campesino) tostadas y mantequilla.

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