Contrario a lo que mucha gente piensa, la pizza, como suele ocurrir también con algunos platos emblemáticos de la cocina italiana, resulta algo muy fácil de preparar. La masa, que es el elemento base de este popular y muy demandado alimento, no tiene ninguna dificultad para su elaboración.
Harina, agua, levadura, aceite de oliva, azúcar y sal, siempre presentes en cualquier cocina, son los elementos que se utilizan para hacer la crujiente y deliciosa base de la pizza, la misma que luego se cubrirá con diferentes opciones de ingredientes, que variarán de acuerdo a las regiones o a los gustos de cada quien.
La receta de la masa es tan sencilla que cualquiera puede llevarla a cabo, independientemente de que su experiencia en los fogones sea intensa, mediana y hasta nula.
Tenga en cuenta que la masa de pizza una vez lista la puede guardar en la nevera. Lo ideal es que no pase más de dos días como mucho para consumirla. La debe envolver en papel film transparente.
En la nevera o el congelador

También la puede colocar en un recipiente y la tapa con el mismo film. Eso sí, de forma que quede pegada a la masa, de manera tal de evitar que tenga contacto con el aire, y luego le puede dar unos toques con el tenedor. Sepa que si a la masa le entra aire, ésta por arriba se va a oxidar y endurecer.
Este consejo aplica para una masa que tenga fondo de harina o cualquier tipo de mantequilla. En caso de no tener papel film también es válido un paño húmedo.
También la puede congelar, incluso, la pizza ya cocida o fresca la puede conservar allí en buen estado. Esta opción le permitirá consumirla mucho más tiempo. En este caso, se debe tener en cuenta no solo el estado y duración del congelador, sino el de los ingredientes.
La masa de pizza tradicional
Esta preparación alcanza para dos pizzas medianas, de 35 a 40 cm de diámetro.
Ingredientes
- 3 tazas de harina blanca
- ½ cucharadita de levadura seca activa
- ½ cucharadita de azúcar
- ¾ taza de agua caliente
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharadita de aceite de oliva virgen extra
Preparación
- Mezcle la levadura y el azúcar con el agua tibia y deje reposar la preparación en un lugar cálido durante cinco minutos.
- Eche la harina y la sal en otro recipiente y forme un hueco en centro. Vierta el aceite de oliva en el hueco y añada poco a poco la preparación de levadura, utilizando una cuchara de madera para incorporar la harina de los laterales del hueco. Continúe removiendo, hasta que la masa quede ligada y todos los ingredientes se hayan mezclado bien.
- Pase la masa a una superficie bien enharinada y amásela con las manos de 6 a 8 minutos. Espolvoree un cuenco con harina, introduzca la masa, cúbrala con un paño húmedo y déjela reposar en un lugar caliente (37,5°C a 40 °C) durante una hora, hasta que doble su volumen.
- En el momento de utilizarla, golpee la masa, extiéndela en forma redonda o cuadrara, según su gusto, y siga las instrucciones de su receta de pizza.
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