Al comprar mejillones asegúrese de que estén cerrados

Mejillones

Los mejillones son moluscos bivalvos que crecen en las rocas o en los espigones o bien artificialmente con fines comerciales. Son un alimento con un gran valor nutricional, pues están llenos de vitaminas, minerales y aminoácidos.

Y aunque hay variedades de mejillones, estos terminan siendo beneficiosos para la salud. Entre otras cosas, ayudan a fortalecer nuestro sistema inmunológico; son buenos para la musculatura, huesos y dientes; y sirven de antiinflamatorios, debido a que poseen gran cantidad de omega-3. 

Ahora bien, cuando los vaya a comprar, debe asegurarse de que estén bien cerrados. Sin pensarlo mucho, deseche aquellos que estén rotos o los que estén abiertos y no se cierren al golpearlos ligeramente.

Para prepararlos, frótelos con un cepillo duro para eliminar la suciedad y arranque las barbas. Enjuáguelos bien. Si tienen mucha arena, déjelos remojando en agua con sal durante una o dos horas para que la expulsen del todo.

Luego, aclárelos y cuézalos según las indicaciones de la receta. Una vez abiertos, ya están cocidos. Llegado este punto, deseche los que no se hayan abierto y los que presenten una carne seca.

Dos recetas para triunfar

Lo recomendable es limpiarlos con varias horas de antelación antes de prepararlos.

Mejillones con jamón gratinados

Mejillones

Ingredientes (20 unidades)

  • 1,5 kg de mejillones
  • 60 g de parmesano rallado
  • 6 lonjas finas de jamón picadas
  • 1 cucharada de aceite
  • 1 cebolla picada fina
  • 4 dientes de ajo majados
  • 60 g de cheddar rallado

Preparación

  • Caliente el aceite en una sartén pequeña y sofría la cebolla, el jamón y el ajo a fuego medio, de 5 a 8 minutos, hasta que el jamón quede crujiente y la cebolla esté dorada. Reserve el sofrito.
  • Limpie los mejillones, tal como se explicó anteriormente: frotarlos con un cepillo duro, arranque las barbas y deseche los que no estén óptimos. Viértalos en una olla grande con agua hirviendo y cuézalos durante 5 minutos.
  • Remuévalos de vez en cuando y descarte aquellos que no se abran. Extraiga los mejillones de las valvas y reserve una de cada mejillón. Rellene cada valva con 2 mejillones y cúbralos con un poco de sofrito de jamón.
  • Mezcle el queso parmesano y el cheddar y espolvoréelos sobre el jamón. Gratine los mejillones hasta que estén calientes y el queso se haya derretido.

Mejillones rellenos

Mejillones rellenos
Vía: Quederecetas

Ingredientes (18 unidades)

  • 18 mejillones
  • 2 cucharaditas de aceite de oliva
  • 1 diente de ajo majado
  • 2 cebollines picados finos
  • 1 cucharada de concentrado de tomate
  • 2 cucharadas de jugo de limón
  • 3 cucharadas de perejil fresco picado
  • 1/3 taza (35 g) de pan rallado
  • 2 huevos batidos
  • Aceite para freír

Para la bechamel

40 g de mantequilla
¼ taza (30 g) de harina
1/3 taza (80 ml) de leche

Preparación

  • Una vez limpiado los mejillones, ponga a hervir 1 taza (250 ml) de agua en una olla mediana; añádalos, tápelos y cuézalos 5 minutos, agitándolos de vez en cuando. Cuele el líquido hasta obtener 1/3 taza (80 ml). Descarte los cerrados. Separe los mejillones de las valvas y deseche la mitad de estas. Píquelos finos.
  • En una sartén, caliente el aceite y sofría el cebollín 1 minuto. Agregue el ajo y luego de 1 minuto, los mejillones, el tomate, el jugo de limón y 2 cucharadas de perejil. Salpimiéntelo todo y apártelo para dejarlo enfriar.
  • Rellene las valvas con la mezcla de mejillones, cúbralo todo con la besamel y alise la superficie bien colmada.
  • Mezcle el pan rallado y el perejil restante. Pase los mejillones por el huevo y luego por el pan rallado, rebozando bien la superficie.
  • Caliente abundante aceite en una sartén honda, de manera que un dado de pan se dore en 15 segundos. Fría los mejillones por tandas durante 2 minutos o hasta que se doren. Déjelos escurrir y sírvalos calientes.

Para la bechamel

  • Derrita la mantequilla en una ollita a fuego lento y rehogue la harina 1 minuto, o hasta que se aclare y forme espuma. Retire del fuego y añada poco a poco el líquido reservado, la leche y la pimienta. Devuélvalo al fuego y remueva sin parar hasta que la salsa hierva, se espese y se despegue de las paredes de la ollita. Déjela enfriar en un cuenco.

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