Las cerezas y las guindas suelen confundirse con mucha frecuencia, y quizás esto se deba a que son muy similares entre sí, aunque son dos especies diferentes. Por ejemplo, la cereza es el fruto carnoso del cerezo silvestre, que también se conoce como de monte o de aves. Es redondeada de 1-2 cm de diámetro, de piel rojiza o negruzca, de carne blanda, jugosa y tiene un sabor generalmente dulce.
Por su parte, la guinda es el fruto carnoso del cerezo común, guindo o garrafal, que es una especie cultivada del cerezo silvestre. Es redondeada y mide cerca de los 2 cm de diámetro, con un tallo más corto. La piel es rojiza y negruzca, y la carne, al igual que la de la cereza, es blanda y jugosa, aunque de sabor marcadamente más ácido.
Pudiéramos decir que ambas son frutas de verano, que fuera de temporada también se pueden adquirir en conserva. Al comprarlas en el mercado, debe percatarse de ciertas características. Debe escoger cerezas dulces que sean pesadas y que tengan un color rojo oscuro o negro, con una textura firme y suave. Seleccione guindas que sean redondas y pesadas, de color rojo claro o rosado amarillento.
Cómo conservarlas

En ambos casos, el tallo debe estar verde y bien unido al fruto. Ahora bien, para conservarlas, debe guardarlas inmediatamente en la nevera, eso sí, sin lavarlas ni taparlas. De esta manera le durarán aproximadamente dos semanas. Si desea una conservación mucho más prolongada las puede congelar, ya sean solas o en almíbar.
En su empleo culinario, las cerezas (hay varios tipos) pueden consumirse frescas, obviamente, las dulces. Son excelentes para tortas, mousses y sorbetes, mientras que con las guindas se elaboran mermeladas, jaleas, compotas y bebidas.
Estas frutas también pueden dejarse secar al sol o en el horno, para desecarlas, o bien confitarse para obtener cerezas y guindas confitadas. De hecho, la cereza negra produce por fermentación y destilación un bebida llamada kirsch, aparte de otros destilados y aguardientes como la ratafía y el marrasquino.
Sepa también que ambas frutas tienen efecto en las vías gastrointestinales, además de órganos anexos como el hígado y el páncreas. Aparte, son ricas en fructosa que les confiere un importante poder saciante e incluso, son bastante tolerables para los diabéticos. Ambas poseen efecto laxante. Aparte, las guindas contienen ácidos orgánicos que actúan favoreciendo la depuración del organismo.
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