Vinagre, porque un poco de ácido en la vida es necesario

Diferentes tipos de vinagre

Es muy difícil prescindir de ese sabor tan agradable que se puede encontrar en una ensalada u otro plato, pero, claro, sin exagerar. Aunque a veces se sustituye por el limón, no es igual al gusto que aporta un poco de vinagre en las comidas que lo requieren.

Para obtener ese líquido se debe llevar a cabo un proceso doble que involucra microorganismos. El primero es de fermentación alcohólica, que transforma azúcares en alcohol, y el segundo es de fermentación ácida, que convierte el alcohol en ácido. El resultado está compuesto por agua, ácido acético, minerales y vitaminas. Como para gustos se hicieron los colores, hay de varios tipos, dependiendo de cuál grano se utilice para obtener el alcohol.

Tipos de vinagre

Blanco destilado

Vinagre blanco

Es el más común y económico de todos. Se hace con alcohol a base de grano, convertido en ácido acético, disuelto con agua. Su sabor es muy fuerte y por eso se aconseja utilizarlo en pequeñas cantidades. Perfecto para preparar vinagretas o añadirlo a encurtidos u otras recetas. También sirve para desinfectar alimentos y como limpiador natural en el hogar. Dejará pulcros vidrios, cafeteras, hornos, baños, pisos y prendas de plata.

En ferreterías venden un tipo especial, únicamente para el aseo.

De vino

Vinagre de uva

Otro de los más utilizados, principalmente en Europa. En estos la fermentación se lleva a cabo en barriles de madera. Puede ser de vino blanco o tinto y de champaña. Se consiguen de mayor menor calidad, dependiendo de los ingredientes y el método que se utilice para producirlo. Son menos ácidos que el destilado y estupendos para aderezos y marinadas.

El de vino blanco y champaña, por su suave sabor, se sugieren para el pollo, pavo o pescado, y los vegetales de color verde.

El de vino tinto, un poco más fuerte, va bien con sabores y alimentos más sustanciosos, como carne de res, cerdo y verduras.

De sidra de manzana

Vinagre de manzana

Muy  popular en Estados Unidos, proviene del jugo de manzana y su sabor es bastante delicado. Se puede agregar a ensaladas con productos del mar y en maceraciones de carnes blancas. Unido a otros ingredientes, se pueden hacer deliciosos vinagres saborizados.

Le atribuyen muchos beneficios para la salud y la belleza. Entre otros, para eliminar manchas de la piel, reducir la acidez y adelgazar. En estos últimos casos, cuando se vaya a beber, se debe mezclar con agua. En el mercado se consigue una variedad que reproduce el sabor, pero que no se elabora con el jugo de manzana.

Balsámico

Vinagre balsámico

Entra en la categoría de los especiales y los hay tradicionales y comerciales.

El proceso para hacer los tradicionales es más complicado, porque se envejecen en barriles de madera de 12 a 25 años y pasan por estrictos análisis antes de su embotellamiento. La pureza dependerá del tiempo de envejecimiento. Los de períodos más prolongados son más dulces, espesos y costosos. Como son tan exquisitos, se suelen destinar a platos de igual categoría, quesos finos y postres, rociándolos por encima justo antes de servir. Se distinguen por llevar el sello Indicación Geográfica Protegida (IGP) o la declaración “de Módena”.

Los comerciales tienen un sabor parecido, pero la mayoría están hechos con vinagre de vino mezclado con jugos y otros productos para imitar al tradicional. Son buenos mezclados con adobos, condimentos, aderezos, aceites y salsas. Funcionan bien para ensaladas, carnes, frutas y verduras.

De arroz

Vinagre de arroz

Es el más suave de todos. Por ser de origen japonés, es indispensable para algunas preparaciones como el sushi y las algas. Es sumamente versátil y se puede disponer de este en ensaladas, alimentos salteados, verduras crudas o al vapor y marinadas. Asimismo, se puede saborizar combinado con los ingredientes que se desee.

De malta

Menos conocido que los anteriores, está hecho de cebada y es uno de los preferidos en Inglaterra. Su sabor tiene un toque a cerveza y se usa en ensaladas, pescados, carnes y papas fritas.

Otros

Aunque no se producen a gran escala, en algunos lugares se pueden conseguir de coco, caña, cerveza, pasas y granada.

Forma de conservarlos

Cualquiera que sea tu tipo, lo ideal es conservarlos en un lugar fresco y oscuro. Es importante destacar que, una vez abierto, dura alrededor de un año en óptimas condiciones. Transcurrido ese tiempo, su sabor disminuirá.

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