Ópera, la torta que un teatro inspiró

Torta Ópera

La torta ópera es uno de los clásicos de la gastronomía francesa, cuyo origen es punto de contradicciones, aunque muchos indican que realmente fue en 1954, cuando el chef Cyriaque Gavillon de la famosa pastelería Dalloyau, creó este pastel de chocolate con varias capas y de forma cuadrada, en honor a la ópera parisina Garnier.

Y aunque la repostería está sujeta a cambios de gustos, continuamente se van desarrollando recetas, mientras algunas creaciones pasan de moda sin dejar rastro. Claro está, no es el caso de esta delicia, que se ha hecho famosa en el mundo.

Según la historia, en 1858 Napoleón III encargó la construcción de la Ópera Garnierese imponente palacio musical, que ha sido escenario del ballet mundial, aunque no llegó a gozar del edificio neobarroco concebido por Charles Garnier, ya que cuando se inauguró en 1875 la república ya había sido abolida.

La edificación, por su mezcla de elementos arquitectónicos y estilísticos, parece más bien una obra de un pastelero. De hecho, los parisinos, con su refinado gusto artístico, así lo denominan despectivamente.

De allí, que el chef Gavillon creó esta torta y la bautizó como ópera, cuya obra maestra podría calificarse de sencilla, al contrario del palacio que homenajea, que desprende distinción y elegancia.

Y cómo es

Torta Ópera

Este pastel en francés L’Opéra, es de chocolate, cuadrado y con una altura aproximadamente de tres centímetros. Su preparación comienza con el horneado de tres capas muy blandas y gruesas de bizcocho Gioconda, elaboradas con harina, huevos, mantequilla, almendras molidas, claras batidas y azúcar.

La capa inferior de bizcocho se coloca en un molde cuadrado y se riega con jarabe de café frío. Se unta uniformemente con una mantequilla suave, aromatizada y coloreada con esencia de café artesanal y caramelo.

Luego, se le coloca la segunda capa fina, prensada con una lámina de pastelería. Esta se impregna de café, con una cubierta de ganache de chocolate oscuro, que es enriquecida con leche, crema de leche y mantequilla batida.

Después va la tercera capa, igualmente cubierta con ganache de chocolate, y se prensa con fuerza. También se impregna de café. Una segunda capa más fina, de crema de mantequilla de café, corona la preparación, para retirar el molde y se deja enfriar.

Para el glaseado de la torta, se utiliza una mezcla con dos partes de chocolate oscuro y una de mantequilla de cacao, ambas derretidas. Una vez que ha cuajado, se puede cortar y escribir encima con glaseado líquido.

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