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Los provenzales son dulceros por naturaleza

De los provenzales se dicen varias cosas, una de ellas, es que son golosos por naturaleza y aficionados a los dulces. Pero si uno se pone a pensar en frío sobre eso, no es de extrañar que sea así, desde el momento en que disfrutan del privilegio de residir en una región con características realmente paradisíacas.

Y es que viéndolo bien, es la gran riqueza de ese paisaje mimado por el clima mediterráneo la que se refleja en los numerosos dulces y postres típicamente provenzales.

En primer lugar estaba y está la miel, que ya en la Edad Media disfrutaba del máximo reconocimiento. Prácticamente la mitad es miel de lavanda, de sabor muy marcado e inconfundible. Aparte de la miel en flores en general, que, dada la variedad de hierbas silvestres, en Provenza parece, según algunos, es más sabrosa que en ninguna otra parte.

En esta región francesa existe un gran número de mieles de diversas plantas como de castaño, romero y tomillo o de mieles procedentes de paisajes caracterizados por una flora especial. Por ejemplo, el monte bajo, la Garrigues, o bien la miel de montaña de los Alpes provenzales.

Mucho antes de que el azúcar se convirtiese en ingrediente universal, la abundante miel recogida en Provenza constituía la primera base esencial de cualquier dulce.

Los frutos provenzales

Frutos secos variados
Varias de las preparaciones dulces utilizan frutos secos / Foto: 123rf

La segunda base procedía de los almendros, que se extendieron por toda la región y cuyos frutos secos, molidos o partidos, son parte integrante de muchas preparaciones dulces y, en otros tiempos, también fuertes, que se complementan con nueces, avellanas, pistachos y piñones.

En tercer lugar, ninguna otra zona francesa puede presentar tanta variedad de frutas, desde la manzana y la pera, hasta el limón y la naranja, pasando por la cereza, la fresa, el higo, la granada, el albaricoque, el melocotón, el membrillo y el melón.

En líneas generales, estos son los tres elementos con los que se elaboran las maravillas dulces provenzales.

Nougat helado con miel de castaño

Nougat helado con coulis de fresas, postre provenzal
Es uno de los postres de Provenza / Foto: Hogarmania

El helado de nougat es un postre rico y elegante, que es perfecto para una ocasión muy especial. Aparte, si usted desea sorprender a sus invitados, es una opción ideal.

Así que este nougat helado con miel de castaño, es una de esas delicias provenzales que se puede atrever a hacer. Esta preparación es muy sencilla y con pocos ingredientes (hay otras más complejas).

Ingredientes

  • 250 g de azúcar
  • 50 g de almendras molidas
  • Aceite de girasol
  • 12 yemas de huevo
  • 150 g de miel de castaño
  • 10 ml de agua
  • 750 ml de nata batida

Preparación

  • Prepare primero el crocante; para ello eche 100 g de azúcar en un recipiente con 3 cucharadas de agua y caliente a unos a 160°C, hasta que adquiera un tono a caramelo claro. Mezcle con las almendras molidas y caliente todo junto durante 1 minuto. Después, vierta en una fuente untada con aceite, extienda uniformemente y deje que endurezca.
  • Bata las yemas hasta que forme una espuma. Caliente la miel, el resto del azúcar y el agua a 120°C, y luego, incorpore las yemas removiendo constantemente. Deje enfriar.
  • Triture el crocante muy fino, bata la nata hasta que logre una masa consistente e incorpore con cuidado todos los ingredientes utilizando una cuchara de madera. Forre con film transparente un molde grande o diversos moldes de ración, rellénelos con la crema del nougat y deje que se solidifique en el congelador durante 5 horas.
  • Cuando lo sirva, vierta sobre el nougat un poco de miel de castaño y se decora con fresa, frambuesa o arándanos, y unas hojas de menta, según su gusto.

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