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Los postres de los conventos endulzan a España

Gran parte de la cocina dulce de España se debe a la herencia dejada por los postres de los conventos. Recetas que surgieron en estos lugares religiosos y que hoy en día son clásicos de la gastronomía de la nación ibérica.

El legado de estos recintos fue resaltado en un trabajo especial de Google Arts & Culture a través de la colección virtual llamada “España: Cocina Abierta“.

Los cautivadores postres de los conventos

Postres de los Conventos - gastronomía española
Históricamente las monjas han estado relacionadas con la repostería en España / Foto: HosteleriaSalamanca.com

En su texto, exponen que “hablar de conventos de clausura evoca en muchas poblaciones de España el aroma y el sabor de exquisitos dulces conventuales“. Tan importantes e influyentes han sido a lo largo de la historia española, que incluso hay quienes aseguran que las monjas son de las mejores reposteras del país.

“Los conventos españoles femeninos han jugado un papel esencial en la conservación de los dulces propios de cada zona de la geografía española. Las monjas disponen del tiempo necesario y pueden dedicar la atención y el mimo que requiere elaborar un dulce artesano”, cita el trabajo de la exposición digital.

Los postres de los conventos, elaborados en su mayoría por mujeres, surgieron como una contraparte a lo que hacían los monjes, más relacionados con la elaboración de licores y bebidas alcohólicas.

Dejando su huella en la gastronomía española

Cocina española - Postres de los conventos
Las tradiciones de los postres de los conventos se mantienen hasta la actualidad / Foto: Expansión.com

¿A qué se debe el auge y la relevancia de las monjas en la dulcería? Además del tiempo necesario para preparar todo tipo de delicias, la educación que estas tenían fue un factor importante. En tiempos pasados muchos españoles no sabían ni leer ni escribir, habilidades que las religiosas sí manejaban.

“Las monjas tenían la capacidad de recoger las recetas y tradiciones dulceras, enriqueciéndolas con el contacto con los lugareños y con las diferentes culturas que han poblado la Península Ibérica, así como con los intercambios de religiosas y recursos entre diferentes monasterios”, agrega Google.

Asimismo fue importante el perfil humanitario y benéfico de los conventos. Si bien la preparación de dulces servía como un método de recaudación de fondos para instituciones religiosas, también ayudaba a comunidades necesitadas a través de la donación de alimentos y preparaciones de repostería.

Postres de los conventos como el tocino de cielo o las yemas de San Leandro son un ejemplo de toda esta cultura. Recetas que nacieron de la necesidad de aprovechar al máximo los recursos, a veces regalados por las familias de los pueblos, y que pasaron a ser clásicos de España.

“Los dulces tradicionales elaborados en los conventos femeninos cumplen las premisas de la dulcería tradicional española sobre el uso frecuente de ciertos ingredientes y técnicas. Entre otros: manteca de cerdo, como en los mantecados o las obleas de empanadillas dulces; especias y aromatizantes como canela y anís en profusión; frutos secos como la almendra, herencia de la dominación árabe; abundantes fritos en grasa, herencia de la tradición judía”, explican desde Google Arts & Culture.

Una cultura que mermó, pero sigue vigente

Tocinillo de Cielo, postre español
El origen del tocino de cielo, uno de los más famosos postres de los conventos, se remonta a los monasterios de Jerez de la Frontera / Foto: TasteAtlas.com

Lamentablemente, los registros sobre los orígenes e historias de muchas recetas son escasos. Esto principalmente por la poca importancia que se le daba a los conventos fememinos décadas y siglos atrás. Sin embargo, hoy en día existen recetarios dedicados a estas preparaciones, incluso algunos exclusivos para un recinto en particular.

Actualmente, aunque el número de monjas es menor que en años previos, la tradición se mantiene. De hecho, se ha dado el paso de integrar nuevas tecnologías que facilitan los procesos de preparación en algunos conventos. “Los dulces conventuales gozan hoy en día de suficiente salud como para que los golosos irredentos conservemos la esperanza de seguir degustándolos y disfrutando de esta tradición aún muchos años“, concluye el trabajo de Google.

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