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Pan de muerto, bizcocho tradicional con historia y sabor

Se acerca el «Día de Muertos» y lo primero que viene a la mente es un delicioso elemento que no debe faltar en las ofrendas. Se trata del pan de muerto, el cual es, sin duda, uno de los actores principales de esta festividad. La popular preparación va dedicada a los difuntos que regresan a reencontrarse con sus familias el 1 y 2 de noviembre.

Su origen se remonta a la época de la Conquista, cuando se practicaban sacrificios humanos. Al parecer, los españoles encontraron tan violenta esta práctica que sugirieron se preparara un pan de trigo cubierto de azúcar roja, que simulaba el corazón de personas sin que tuvieran que perder la vida.

Pan de muerto

Su aspecto simboliza el ciclo de la vida y la muerte. La bolita de pan superior simula un cráneo y las cuatro canillas son los huesos del cuerpo que señalan las direcciones del universo y las lágrimas derramadas por los que ya no están.

Las variedades del pan de muerto dependen de su lugar de procedencia. Pueden ser solo azucarados o cubiertos con azúcar roja caramelizada o ajonjolí y hasta pueden llevar una dedicatoria. Por si fuera poco, hay rellenos de crema pastelera, de nata y hasta de Nutella.

Pero eso no es todo, los tipos de masa también varían y en algunas se incorporan ingredientes como ralladura de naranja, higos cristalizados, nueces y anís.

Hacerlo es sencillo, este lleva un toque de naranja para añadir más sabor.

Pan de muerto

Pan de muerto 1

Ingredientes

Para el pan

  • 1 taza de leche
  • 4 tazas de harina (todo uso)
  • ½ taza de azúcar
  • 1 ½ cucharaditas de levadura
  • 4 huevos
  • ½ cucharadita de sal
  • 1 cucharada de ralladura de naranja
  • 2 cucharaditas de agua de azahar (al gusto)
  • ¾ taza de mantequilla derretida, para engrasar y cepillar
  • Azúcar para espolvorear

Para el glaseado

  • 1 huevo batido
  • Azúcar, una pizca
  • Sal, una pizca
Preparación
  • Hervir la leche en una cacerola pequeña a fuego medio-alto, luego retirar y dejar enfriar.
  • Colocar la harina en un tazón grande y hacer un volcán. Espolvorear el azúcar, la levadura y verter la leche. Cerrar el hoyo, echando harina sobre la leche y dejar reposar durante una hora.
  • Agregar los ingredientes restantes (excepto la mantequilla derretida) y formar una bola. Transferir a una superficie de trabajo limpia y amasar durante 10 minutos.
  • Añadir la mantequilla y amasar de nuevo durante otros 10 minutos. Seguidamente, regresar al tazón y tapar. Dejar reposar durante dos horas.
  • Engrasar una bandeja grande (o dos medianas) para hornear con mantequilla. Separar una parte de la masa para hacer las decoraciones (o huesitos) y con el resto formar los bollos del tamaño que se deseen. Ponerlos en una bandeja con suficiente espacio entre ellos, considerando que van a duplicar su tamaño.
  • Con la masa apartada, hacer los huesitos y el cráneo (la bolita) del pan. Batir un huevo y usarlo como pegamento para colocar los huesos al pan, así como la bolita del centro.
  • Ahora, precalentar el horno a 200 ºC.
  • Para hacer el glaseado, combinar todos los ingredientes y una cucharada de agua en un tazón pequeño y mezclar bien. Cepillar los panes suavemente con el glaseado.
  • Para finalizar, hornear los panes durante 30-35 minutos o hasta que estén dorados.
  • Retirar del horno y transferir a una rejilla para enfriar.
  • Mientras aún estén calientes, cepillar con mantequilla derretida y espolvorear con azúcar.

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