¿Cómo es mejor beber una cerveza, en lata o botella?

¿Cómo es mejor beber cerveza, en lata o botella?

Es probable que esa pregunta haya rondado por su cabeza más de una vez. No debe preocuparse, al final obtendrá el mismo desenlace, degustar una buena espumosa y combatir el calor.

Se dice que la primera botella de cerveza elaborada en una industria fue en suelo canadiense, en el año 1825. Esto le permitió a las cadenas cerveceras llegar a una cantidad de público mayor. Resultaba más fácil transportar botellas que barriles. Sin embargo, el envase de vidrio tenía desventajas, se partía en el traslado o durante su llenado. Es por eso que en 1935, la cervecería de Virginia, Gottfried Krueger Brewing Company, lanzó al mercado latas de cerveza. El problema con esas primeras latas se evidenciaba a la hora de abrirlas, porque no contaban con un abridor. No fue sino hasta 1959 que el empresario norteamericano Ermal Fraze patentó la lata de cerveza con abridor incorporado.

Ventajas y desventajas

Protección de la cerveza

¿Cómo es mejor beber cerveza, en lata o botella?

Las latas tienen la ventaja de proteger el alcohol, al impedir que los rayos del sol le lleguen de forma directa. Por su parte, si las botellas no son de un color oscuro, como verde, azul o marrón, podría verse afectado el producto.

Un consejo que podría servirle a la hora de ingerir una cerveza en lata es verterla en un vaso para no sentir el sabor a metal.

Peso y traslado

Como se mencionó anteriormente, la cerveza en lata nace con el propósito de disminuir los accidentes que sufrían las espumosas. Por lo tanto, es más fácil trasladar la bebida fermentada en recipientes de aluminio. En cuanto al peso, seis cervezas en lata pesan en promedio 2.2 kilos mientras que la misma cantidad en botellas pesa 3.4 kilos. A simple vista no parece grande la diferencia, pero al final le parecerá más pesado llevar la bebida en envases de vidrio.

Enfriamiento

¿Cómo es mejor beber cerveza, en lata o botella?

En este punto se pudiera decir que las latas se enfrían más rápido, pero también pierden esa temperatura de manera veloz una vez que se abren. Por otro lado, las botellas tardan más de tiempo en conseguir esos grados adecuados para beberla, pero una vez abierta, el frío se conserva por más tiempo, de ahí que la botella es más recomendable si se encuentra al aire libre.

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