Pastelería Las Nieves, una dulce tradición que vuelve

Sus icónicos dulces y sus familiares sabores son sinónimo de historia y tradición italiana en Caracas. Cuando sus puertas cerraron por un tiempo, muchos creyeron que el prestigioso negocio se despedía de la ciudad -como otros, como tantos-. Pero en  marzo pasado, en una capital que se aproximaba a días de protesta y convulsión, la pastelería Las Nieves reabrió sus espacios con nuevos aires y las mismas ganas que llevaron a los hermanos Aldo y Salvatore Tarantini a instalarse, décadas atrás, en ese punto de El Rosal que es hoy referencia. Y su público, cómo no, lo ha agradecido y ha celebrado su vuelta.

Las Nieves, calidez italiana para los caraqueños

La génesis de la legendaria pastelería se remonta a medio siglo atrás. En 1954, el italiano Giussepe Above inauguró la primera sede del local, originalmente en Chacaíto. Con los años, Above decidió desligarse del negocio y, en 1976, los Tarantini decidieron alquilar el lugar para iniciar el largo y exitoso camino de Las Nieves. Solo tuvieron que pasar dos años para que terminaran adquiriendo por completo el sitio fundado por su paisano. Poco después, mudaron su sede a la que actualmente es su segundo hogar, en la avenida Pichincha de El Rosal.

Desde siempre en su cocina se fabrican con amor y dedicación lo más tradicionales dulces originarios de Italia y Europa. La calidad es la bandera principal de estas creaciones fielmente supervisadas por Aldo Tarantini. Cannolis sicilianos, brioches, focaccias  y sfogliatellas son parte de los postres insoslayables que se preparan en este santuario de la dulcería, que terminó convirtiéndose en sinónimo de unión familiar.

Pastelería Las Nieves
Foto: @cocinayvino

Poco a poco, el negocio creció y a los fundadores se les fueron uniendo sus parientes más cercanos. Marilena, Miguel y Tina, hijos de Aldo, han significado un apoyo importante en los años más recientes. También se sumó al proyecto Enzo Bevilacqua, tío materno de los hijos de Aldo, encargado del área de la cocina tradicional italiana

El tiempo, pues, ha sido testigo del trabajo incansable de esta empresa que se ha ganado a pulso el corazón de sus visitantes, generación tras generación.

Más que una remodelación, un homenaje

Pastelería Las Nieves
Foto: @cocinayvino

La familia Tarantini relata que pasó años con una inquietud latente: brindarle un nuevo aire al lugar que consideran tan propio como su casa. El único cambio que había vivido el local en tantas décadas de labor pastelera fue una pequeña ampliación, en 2004, pero ya se había vuelto insuficiente. Marilena y Miguel convencieron a su padre de dar el paso final. Fue así como, en abril de 2015, bajaron la santamaría para iniciar su proceso de cambio estructural.

La idea principal de la remodelación, indica Marilena, era hacerles un homenaje a los visionarios hermanos. De allí que ahora una especie de museo, con fotografías, reseñas históricas, piezas antiguas del viejo diseño y hasta utensilios de pastelería se exhiben al público para enaltecer el arduo trabajo de los Tarantini. El ambiente en esta nueva etapa es más familiar y moderno, pero hay cosas que no cambian: el horno es el mismo utilizado por Above en 1954.

“Valía la pena seguir adelante”, comenta la hija de Aldo sobre el regreso al mercado pastelero, mientras que su padre afirma con gran ánimo: “Estamos al pie del cañón”.

Su trabajo, su pasión

Pastelería Las Nieves
Aldo y Salvatore Tarantini. Foto: @cocinayvino

La mente maestra detrás de los sabores dulces que hacen vibrar paladares es, justamente, Aldo Tarantini. Oriundo de la región de Puglia, específicamente de Corato, en la Provincia di Bari, ha estado ligado al mundo de la pastelería desde niño. En una Europa aún devastada por la guerra, aprendió temprano su oficio. Desde los 11 años comenzó como ayudante en varias cocinas. Su llegada a Venezuela, en 1959, no cambiaría el rumbo de su pasión, seguiría mezclando harinas, masas y cremas.

Junto con su hermano Salvatore, su mayor aliado de negocios que ahora reside en Italia, fueron propietarios de otras pastelerías de renombre, La Karem y La Selva, ambas vendidas en años pasados.

Aldo es amante de las cosas bien hechas. Su hija menciona que siempre pide a sus ayudantes que todo se haga al pie de su letra; de no ser así, él mismo mete las manos en la masa. No hay dulce que salga a los mostradores sin que el maestro pastelero haya dado su aprobación. Incluso, el cierre temporal de su templo culinario no significó que Tarantini se mantuviera alejado de él, pues asistía cada día a colaborar y supervisar el avance de la obra.

“Hay clientes que al ver el cambio han llorado de emoción, se sienten parte de esta gran familia”, dice Marilena. Ciertamente, generaciones de clientes han visitado el sitio desde hace décadas, llevando primero a sus hijos y ahora a sus nietos a disfrutar, sobre todo, los ricos postres. La nueva ambientación, aseguran, ha sido bienvenida.

Valores para el éxito

Pastelería Las Nieves

Otra fortaleza del negocio pastelero es la unión que mantiene su personal. “Tenemos un equipo de trabajo excepcional”, indica la hija encargada de gran parte de la administración. Entre los ayudantes de la zona de creación hay hombres con más de una década laborando en la compañía. En esa solidaridad, consideran, se encuentra la fuerza para avanzar.

“Seguimos apostando por este país, mi padre se siente más venezolano que otra cosa”, confirma Marilena. Y el caraqueño lo sabe y lo celebra. Las Nieves está de vuelta.

Coordenadas: Para seguirles a través de Twitter e Instagram: @lasnievesccs.

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