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Las guarniciones, elemento infravalorado del plato

Acompañar un plato principal no es tan sencillo como suena. Se debe saber cómo armonizar la textura de cada elemento para dar con el resultado apropiado. Es de conocimiento general que el mejor cocinero no es el que realiza a la perfección una técnica o una receta sino aquel que con pocos ingredientes es capaz de lograr resultados magníficos.

Las guarniciones son ese elemento que marca la diferencia entre una comida aburrida y una grandiosa. Además de complementar, sirve para balancear los sabores. Al decir la palabra “guarnición”, no se tiene por qué pensar únicamente en ensalada, arroz, papas o plátanos. Su importancia va más allá de servir únicamente como contorno.

Tipos de guarniciones

Las guarniciones

Existen dos tipos, las simples, que solo requieren un ingrediente, y las compuestas, conformadas por diversos alimentos. Para escoger el acompañante perfecto se debe tener en cuenta qué se va a maridar. No se puede o no se debe poner en el mismo plato dos elementos con sabores o texturas similares. La explicación es porque no se va a apreciar la verdadera esencia de los alimentos.

Las guarniciones más utilizadas, por lo sencillo de su elaboración, son los arroces y las ensaladas. Pero, en realidad, lo ideal es experimentar en la cocina y descubrir nuevas armonías.

La chef Julia Child lo tenía como una filosofía de vida: “aprende a cocinar, prueba nuevas recetas, aprende de tus errores, no tengas miedo y, sobre todo, diviértete”.

Un punto para recordar, el propósito de una guarnición es complementar el sabor y no opacar al ingrediente principal.

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Información vía: metodosytecnicasculinarias y hurtadodemendoza

 

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