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La dulce historia del algodón de azúcar

Protagonista en las ferias, el algodón de azúcar enamora tanto a grandes como a pequeños. Detrás de estas nubes rosadas llenas de dulzor, se esconde una rica historia que, incluso, se remonta a la Italia del siglo XV.

Aunque tal como se le conoce, el algodón de azúcar nació a finales del siglo XIX, hay algunos registros de lo que se consideran los “primeros pasos” para su creación.
Según National Geographic, fue en Italia donde se comenzó a experimentar con el azúcar como un elemento interesante en la repostería. En aquellos, tiempos, en el mencionado siglo XV, ya se trabajaba este insumo para derretirlo y convertirlo en un líquido que se usaba como decoración.

Esta técnica seguiría siendo aprovechada y, en 1773, registros indican que el azúcar se fundía para hacer hilos finos que se añadían a moldes o postres en general. Aunque aún estaba lejos de ser el algodón de azúcar como se le conoce actualmente, para muchos era el primer precedente. ¿Por qué? Por ser la fuente de inspiración de sus creadores.

¿Un dentista creó el algodón de azúcar?

Algodón de azúcar: Historia de este dulce
La primera máquina de algodón de azúcar fue patentada a finales del siglo XIX / Foto: TecnoReviews.com

Este dulce se la atribuye, curiosamente, al dentista William Morrison y a su socio John Warton, un pastelero de profesión. Ambos son los responsables de idear la máquina que hoy en día es usada para preparar el famoso algodón.

El dúo presentó la patente de su invento en 1897. El invento era capaz de transformar el azúcar en hebras muy finas. Esto, gracias al calor del recipiente y a su sistema giratorio, que formaba los hilos por fuerza centrífuga.

Para Morrison y Warton era un idea que revolucionaría la industria de los dulces. Incluso, la presentaron en la Exposición Universal de 1900 en la ciudad de París. “Hemos inventado algunas mejoras en máquinas de caramelos”, indicaban ambos para aquel entonces.

A comienzos del siglo XX, su creación era conocida como The Fairy Floss (hilo de hadas). Para 1904, era todo un éxito y generaron miles de dólares en ventas, pese a que era un postre realtivamente económico, de aproximadamente 25 centavos por unidad.

Durante esos años muchos presentaron máquinas que mejoraban el proceso. Incluso, llegaron a atribuirse el rol de inventores del algodón de azúcar. Aunque se sabe que fueron Warton y Morrison, esta “carrera” sirvió para que la preparación se perfeccionara hasta su versión actual.

De hecho, en 1921 el también dentista Joseph Lascaux hizo su propia versión del dulce. Para que no fuese relacionado con el original, lo llamó cotton candy (algodón de azúcar), nombre que gustó mucho más en la población y perduró con el tiempo.

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