Conociendo Noruega a través de sus quesos

Gamalost, queso de Noruega
El gamalost es uno de los quesos más clásicos de la nación nórdica / Foto vía: Vice.com

En la fría y nórdica nación de Noruega, mucho hay por conocer y descubrir. En esta tierra que otrora fuese hogar de fuertes vikingos, los quesos son una propuesta culinaria interesante.

Los noruegos aman el queso, por lo que tienen una variedad de preparados que vale la pena tener en el radar. Aquí, una mirada a los lácteos ilustres del país escandinavo.

Gamalost, solo apto para valientes

Noruega queso Gamalost
Su sabor es fuerte y no suele gustar a los extranjeros / Foto vía: TasteAtlas.com

Su traducción al español sería algo parecido a “queso viejo” o “queso añejado”. Aunque es un producto que ha tenido gran popularidad en Noruega por muchos años, no suele ser del aprecio de los extranjeros por sus fuertes y marcadas características.

El gamalost se hace con leche de vaca desnatada. Tiene una corteza dura con moho y una textura firme, granulada y masticable. Guarda gran relación con la cultura local, pues se dice era consumido por los antiguos guerreros gracias a sus propiedades curativas y afrodisíacas. De hecho, hay varios textos históricos que dan veracidad a su antigüedad.

Este queso puede tener diferentes tiempos de maduración, desde apenas dos semanas hasta varios meses. Mientras más envejecido sea, más fuerte y marcado serán su aroma y su sabor. Por las características de su proceso de elaboración, que suele ser bastante artesanal, el resultado puede ser poco apetecible para quien no esté acostumbrado, por lo que se considera un gusto adquirido de la sociedad noruega.

Entre otras de sus particularidades está que puede conservarse por varios meses sin necesidad de refrigeración alguna.

Kraftkar, un campeón de Noruega

Kraftkar queso noruego
El kraftkar ganó cómo mejor queso del mundo en el concurso World Cheese Awards de 2016 / Foto vía: ABC.es

En este caso, no se trata de un preparado tradicional, sino de un producto de la quesera Tingvollost. Es un queso azul que se ha ganado un puesto en el mapa culinario internacional por coronarse como el mejor en el concurso World Cheese Awards de 2016.

Desde entonces, el lácteo ha tenido gran fama no solo en suelo noruego, sino en todo el mundo. “Kraftkar está hecho de leche fresca de vaca con nata añadida. El carácter dulce que esto le da al queso es una característica importante. El sabor se desarrolla durante un largo período de tiempo en la boca, de lo dulce a lo salado. Además, tiene una consistencia cremosa, ligeramente granulada”, explican en su portal web.

Geitost, entre vaca y cabra

Geitost de Noruega
Para muchos, técnicamente no es un queso por elaborarse con suero de leche de vaca y cabra / Foto vía: iGourmet.com

Su nombre se compone entre las palabras “vaca” y “cabra”. Esto, dado que se elabora con sueros de leche de ambos animales para su creación. Precisamente por este aspecto, al ser derivados de leche y no leche como tal, algunos no lo consideran un queso propiamente.

La mezcla de los sueros se cocina hasta reducirlos a una textura caramelizada. Esta se vierte en moldes en forma de bloque para que cristalice el azúcar. Tiende a presentar un sabor bastante dulce y una textura densa.

También se le denomina brunost, que se puede traducir como “queso marrón”, debido a su coloración. Se suele cortar en rebanadas y disfrutar con pan y un poco de mermelada.

Jarlsberg, otro interesante producto nórdico

Queso Jarlsberg noruego
La textura cremosa del Jarlsberg lo hace resaltar / Foto vía: AndersHusa.com

Un preparado que no solo triunfa en Noruega, sino que también es bien visto en Estados Unidos, a donde se destina gran parte de la producción. Según algunas fuentes, este insumo comenzó a ganar terreno durante el siglo XIX gracias al empresario Anders Larsen Bakke.

Luego del fallecimiento de Bakke, la tradición del jalsberg se perdió por varias décadas. A mediados de 1956, se comenzó a revivir la cultura en torno a este producto que en la actualidad es esencial en la mesa nacional.

Se hace con leche de vaca y ofrece sabores suaves y mantecosos que pueden recordar a las nueces. La textura es bastante suave y derrite muy bien, por lo que tiene mucho potencial en la cocina.

Por su aspecto lleno de agujeros, algunos pueden confundirlo con algunos quesos suizos, sin embargo, los noruegos defienden la autoría de esta preparación.

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