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Las confesiones de un inspector Michelin

Vivir de visitar restaurantes, la mayoría de ellos de la mejor calidad, es sin dudas un trabajo soñado. Esto es lo que hace un inspector Michelin, figura misteriosa que va de mesa en mesa buscando lo mejor de lo mejor.

Muchas son las dudas que pueden existir sobre este oficio, pues algo que caracteriza a estos trabajadores de la Guía Michelin es el anonimato. Por eso, un gastrónomo estadounidense de esta organización se dio a la tarea de responder a algunas preguntas sobre su día a día.

¿Cómo se llega a ser inspector Michelin?

“Como todos mis compañeros, comencé mi carrera en la industria de la restauración y la hotelería. Más concretamente, en la profesión de restauración y servicios. Después de haber trabajado en varios restaurantes con estrellas Michelin, por supuesto que estaba interesado en la guía. ¡Y, muy pronto, me di cuenta de que quería cambiar al otro lado del proceso! Envié una candidatura espontánea y, tras pasar por el proceso de selección, me incorporé a la Guía a los 30 años“, comenta.

En palabras de este gastrónomo anónimo, fue una idea que llegó desde que trabajó en un restaurante con dos estrellas. “Desde ese momento tenía en mente que me gustaría ser inspector Michelin algún día”, explica. Según expresa, este trabajo era ideal para conectar sus dos grandes pasiones: la cocina y viajar por el mundo.

¿Solo se come en restaurantes elegantes y con estrellas?

“A riesgo de decepcionarlo, no es así en absoluto… Hay trece restaurantes de 3 estrellas en Estados Unidos, y no nos pasamos el día probando solo estos.

Este trabajo conlleva comer en todo lugar posible: desde mesones humildes hasta los locales más lujosos. La idea es elaborar una selección con los mejores destinos para disfrutar de propuestas variadas según su calidad y rango de precios. Debo admitir que disfruto probando nuevos lugares todos los días y reevaluando los restaurantes que ya están en la selección”, indica.

Cómo es ser un Inspector Michelin
Aunque puede ser un trabajo solitario, ser inspector también requiere tener un espíritu colaborativo / Foto: 123rf

¿Cómo es un día para un inspector?

“Consiste en dos evaluaciones de comidas, un almuerzo y una cena, que siempre se escriben en un informe. También investigamos mucho en el sitio, porque nuestro trabajo también incluye vigilar activamente la escena culinaria y explorar a fondo el mercado. Finalmente, cuando estamos en la oficina, tenemos conversaciones con los otros inspectores y los equipos editoriales para informar sobre nuestras semanas de gira y preparamos nuestros viajes futuros. Personalmente, uso mucho las redes sociales para buscar nuevas ubicaciones y planificar mi recorrido”.

En cuanto a si es un trabajo en solitario, explica que sí, en esencia, se trata de una labor muy individual. Los críticos de Michelin suelen visitar los restaurantes y viajar solos. Sin embargo, resalta que esto no significa que no se comparta con otros profesionales. “Todas las selecciones que componen la Guía son fruto de decisiones colectivas, por lo que existe una gran colaboración en nuestro trabajo“, dice.

En su caso, dice que la mejor parte de este trabajo es la pasión por estar en contacto constante con la industria y su evolución. “También me encanta viajar, lo que me permite prosperar día a día sin sentirme atascado por la rutina. Valoro el lado profundamente humano de nuestra profesión: buscamos el talento de mujeres y hombres artesanos y apasionados por lo que hacen”, añade.

Por otro lado, el inspector Michelin destaca la satisfacción de descubrir nuevos restaurantes con potencial. Además, agrega que si bien este trabajo requiere ciertos sacrificios, siempre satisface la sed por cosas nuevas.

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Con información de GuideMichelin

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