Cinco aves de corral apreciadas por sus proteínas

Aves de Corral. Pollo

Las aves de corral son muy valoradas. Contienen menos grasas saturadas y la mayor parte se encuentra alrededor de la piel, de manera que se puede eliminar fácilmente. Son una fuente excelente de proteínas, hierro (aunque menos que la mayoría de las carnes rojas) y zinc. Además de vitaminas B.

Cocinadas con cuidado, todas constituyen un manjar sabroso y nutritivo. Sin embargo, el aumento del consumo ha llevado a una cría más intensa, lo que ha dado lugar a una carne con menos sabor y más grasas saturadas, así como hormonas y antibióticos no deseados.

De hecho, el pollo y el pavo pasaron de ser un artículo de lujo a convertirse en algo cotidiano. Existe mucha variedad a la hora de preparar en distintas formas las aves de corral. En guisos, a la plancha, en sopas, en sándwiches y ensaladas.

A continuación cinco de ellas que son apreciadas por sus proteínas, vitamina B y minerales.

Pollo y pato

Pollo crudo

El pollo se ha convertido en un producto accesible. Su grasa está, como en la mayoría de las aves, en la piel, que se quita con facilidad. Aporta proteínas, hierro y zinc de fácil absorción. La pechuga contiene el doble de vitamina B6 que las carnes oscuras.

Es bueno para las convalecencias y anemias, además de beneficiar el síndrome premenstrual y el embarazo. Eso sí, tenga presente que el pollo poco hecho es una causa habitual de intoxicación.

El pato, por ejemplo, con su piel crujiente es rico. Eso le genera 29 g de grasa si come 100 g de carne y piel, pero casi 10 g si se limita a la carne. Es importante cocinarlo en una parrilla y dejar que la grasa gotee sobre una sartén. También es útil perforar la piel con un tenedor para que la capa que hay debajo pueda gotear conforme se va derritiendo.

Un dato: si usted lo sirve con una salsa de manzana tradicional, que le va muy bien, las pectinas de la fruta ayudan al organismo a eliminar gran parte del colesterol que contiene el pato.

Ganso, pavo y gallina

Aves de corral. Rollo de pavo

El ganso es enormemente graso y contiene tanta grasa como proteína, pero la puede reducir si la pone en una rejilla sobre una gran cazuela de agua, y luego, cubre con papel de aluminio, metiendo los bordes del papel en el cazo. Póngalo en el fuego hasta que hierva el agua, deje después el ganso en la rejilla como de costumbre, reduciendo en media hora el tiempo de cocción. Una vez que esté hecho, no se coma la piel.

Aparte de ser rico en hierro y zinc, es una buena fuente de fósforo y potasio. 100 g de ganso le aportarán más de la dosis diaria de vitamina B12 que se recomienda.

El pavo, a diferencia de otras aves, tiene poquísima grasa, solo 2,7 g por cada 100 g. También son de fácil absorción sus proteínas. Su falta de grasa lo hace seco e insípido, a menos que se cocine con mucho cuidado. Cuanto mayor es el pavo, mejor es su sabor. Igualmente, se puede disfrutar de su crujiente piel.

La gallina también es una de las aves de corral muy valoradas, ya sea para una buena sopa, rellena o en ensalada. Su carne es un poco más oscura que la del pollo, es mucho más gustosa, grasosa y requiere mucho más cocción. Por ejemplo, 100 g de gallina, contiene un poco más de 23 g de proteína.

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