Botiro di Primiero di Malga, otra exquisitez italiana

Botiro di Primiero di Malga / Gastronomía de Italia
Aunque por años bajó su producción, se ha rescatado su tradición en la última década / Foto vía: ViaggiAndoinContare.com

El movimiento Slow Food busca recuperar y exaltar la tradición gastronómica de Italia. Uno de los productos en los que han trabajado es el Botiro di Primiero di Malga, una deliciosa mantequilla que seduce a todo el que la prueba.

Propia de la provincia Trentino-Alto Adigio, su consumo se remonta a la época de la Serenissima o República de Venecia. En el dialecto local, botiro se traduce como “mantequilla”, lo que define a la perfección el producto: una crema cruda de mantequilla.

Botiro di Primiero di Malga, ideal para untar con todo

Botiro di Primiero di Malga / Gastronomía de Italia
Foto vía: ViaggiAndoinContare.com

El insumo resalta por sus colores que van desde el amarillo pajizo al dorado. Principalmente, sus características se deben a que las vacas de las cuales se extrae la leche para elaborarlo, pastan en los valles que están entre los picos Dolomitas de Pale di San Martino y las montañas de Lagorai, a más de 1.800 metros de altura. Los expertos aseguran que, durante el verano, estos pastos aportan una gran riqueza “floral y aromática a la producción del insumo.

Pese a ser uno de los alimentos más apreciados por años en Vencia durante la antigua república, su elaboración fue mermando con el pasar del tiempo. “Esta producción tradicional se perdió casi por completo, pero el recuerdo del sabor excepcional de la mantequilla producida hasta hace algunas décadas aún se mantuvo vivo”, cita el portal del movimiento Slow Food.

Botiro di Primiero di Malga / Gastronomía de Italia
Foto vía Pinterest.it

Desde 2009, aproximadamente, se iniciaron los esfuerzos para apoyar a los productores del Botiro di Primiero di Malga. Usualmente, solo se consigue entre los meses de junio y septiembre, cuando el pasto está en las mejores condiciones. “Su olor es moderadamente aromático, con vivaces notas florales y herbáceas. Tiene una consistencia suave y se puede untar fácilmente”, citan desde Slow Food.

Los productores suelen prepararlo en moldes con formas o figuras diversas. Normalmente tiene un costo entre 10 y 12 euros por medio kilogramo.

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