¿Qué bolsa se debe usar según el tipo de pan?

pan en bolsa de papel

Tipos de panes hay muchos. Cada país tiene sus fórmulas, nombres y tamaños diferentes. Lo cierto es que, aunque exista gran variedad, hay dos grandes grupos en la panadería mundial. De un lado, están los panes duros y crocantes, conocidos como panes de costra, concha o corteza. Del otro, los panes blandos, generalmente, dulces y más grasosos. En el primer grupo destacan el pan gallego, la ciabatta y la baguete o campesino. En el segundo, los panes de molde, andinos, acemitas, tunjitas, trenzados y croissants, entre otros.

Si bien cada uno posee su encanto, todos protagonizan una disyuntiva en la mente del consumidor. Un punto en común entre ellos es que cuando son comprados, se llevan de la panadería a la casa en una bolsa. Posteriormente, en el hogar, pueden quedar en el propio saco donde se transportaron o habrá quienes ya tengan su mecanismo de resguardo. Sin embargo, son muchas las personas que dudan en cuanto a qué tipo de bolsa utilizar en cada caso. Para ello, hay tres materiales que son los más comunes: papel, plástico y tela.

pan bolsa

La premisa para mantener un pan es que conserve sus características por el mayor tiempo posible. Lo primero es seguir una regla infalible: para los panes de costra se usa bolsa de papel y para los dulces, de plástico. No obstante, debe haber ciertas consideraciones.

Uno de los mayores enemigos del pan, además de la humedad y el calor (factores que aceleran la proliferación de microorganismos), es el aire. La bolsa de papel permite el fluido de este último a través de sus poros, así como los sacos de tela. En cambio, la bolsa de plástico cerrada no permite que el pan tenga contacto con el oxígeno. Es ahí donde está la clave.

El calor importa

La esencia del pan de costra es la crocancia de su corteza. No sentir ese toque en una baguete es casi un delito. Si se introduce un pan conchudo que todavía está caliente dentro de una bolsa de plástico, el resultado será un pan húmedo y chicloso que habrá perdido o afectado su rasgo más llamativo. Esto no ocurrirá con un pan dulce, como el andino camaleón, para el que el se busca suavidad y sutileza y no hay ninguna costra que se deba cuidar.

pan bolsa

Por esa misma razón, si el pan de costra aún tiene vapor que expulsar, debe preservarse en una bolsa de papel que le permita respirar, hasta que, al menos, haya perdido todo el calor. Asimismo, si el pan dulce se introduce dentro de un envoltorio de papel mientras está fresco, no ocurre absolutamente nada. Estará perfectamente hasta que las horas comiencen a correr.

El reposo

Luego de varias horas de haber comprado u horneado un pan es cuando hay que pensar qué hacer. Los panes tienden a endurecer si no están protegidos o si están expuestos al aire. Si el pan blando se deja en la bolsa de papel, el aire puede filtrarse dentro de esta y el alimento comenzará a ponerse duro. De ahí que, aunque el plástico no sea 100% recomendado por su supuesto vínculo con toxinas, es la opción más factible para conservarlo. De hecho, los panes de molde, hamburguesa y perro caliente se suelen comercializar dentro de esta clase de envoltorios.

pan bolsa

Por otro lado, si el pan de costra se resguarda en la bolsa de plástico, entonces se le tiene que decir adiós a su crocante corteza. Esta se ablandará y no se sentirá jamás como el primer día. En cambio, en la bolsa de papel la corteza vivirá más, pese a que poco a poco se irá secando y, tarde o temprano, endurecerá. En esto también influye la calidad de los ingredientes y la elaboración del pan, claro está. Un pan bien tratado y hecho con su masa madre, como corresponde, no debería ser tan propenso a endurecer.

El congelado

Si no se sabe cuándo se comerá el pan, siempre está la opción de congelarlo. Sin embargo, para algunos esto será solo en casos extremos.

Sea como sea, será mejor considerar lo anterior como un aprendizaje para entender que al pan hay que cuidarlo con cariño.

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