El beso del vino: historia de prohibición romana

El Beso del vino / Historia del vino
La legislación romana prohibió por años que las mujeres disfrutaran del vino

Hoy día, besarse representa uno de los actos cotidianos más amorosos y pasionales, pero en la antigua Roma servía para otros fines. En los inicios de la ciudad, el denominado “beso del vino” tenía una función particular: comprobar que las mujeres no hubiesen disfrutado la bebida.

El fermentado de uvas era cosa de hombres en la Roma del pasado. Mientras ellos tenían acceso sencillo y sin problemas al vino, para las mujeres estaba completamente prohibido.

Para asegurarse de que se cumpliera esta norma, se estableció el Ius osculi o derecho de beso. Esta era una práctica común en los primeros días de la hermosa urbe. El mismo significaba que el esposo, o hasta familiares de la mujer, tenían potestad de besarla para comprobar que no había tenido contacto alguno con el insumo.

¿Por qué el beso del vino?

José Peñin sobre el vino en Navidad
El esposo o familiares tenían el derecho de comprobar el posible consumo de vino por parte de la mujer

Era algo normal para las féminas consideradas honestae, es decir, de perfil respetable y responsables del hogar. En aquel entonces, la ingesta de vino en mujeres era entendida como un acto indecoroso y de mala educación. Por otro lado, poco se tomaba en cuenta cuando se trataba de las calificadas como probrosae, que englobaba a quienes ejercían oficios como la prostitución, el baile, el canto u otras ocupaciones poco respetadas.

Debido a que eran los hombres quienes trabajaban en la antigua Roma, las mujeres pasaban la mayor parte del tiempo en casa. Por eso, la norma era que, al regresar, el marido besara a su esposa para verificar que estuviera “limpia” de vino.

En caso de descubrir que se había incumplido la ley, la infractora podía recibir severos castigos según la decisión de quien los proveía. El asunto podía ir desde el encierro por varios días, hasta incluso la pena de muerte, aunque fuentes señalan que lo último era poco convencional.

Se dice que el beso del vino existe desde el rey Rómulo, quien habría sido el fundador de Roma, y que se mantuvo hasta los tiempos del emperador Tiberio (14-37 d.C.). Tiberio habría decidido eliminar o al menos limitar este derecho solo a los esposos, ya que la práctica de que los familiares también tuvieran ese poder facilitaba la transmisión de enfermedades.

Por otro lado, algunas fuentes señalan que el beso del vino sentó o potenció las bases del peso social del acto de besarse. Aunque existen diversas teorías al respecto.

Afortunadamente, el Ius osculi es cosa de un pasado muy lejano y el vino es un ente unificador del ser humano, sin importar su sexo o género, para disfrutar copa a copa.

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