Las almendras son hijas de un árbol todo terreno

Almendras

Las almendras, ese fruto seco muy apetecible, provienen del almendro, un árbol robusto y duradero que florece cada año. No en vano, el agrónomo romano Columela afirmó que todo lo que necesitaba este árbol era tierra dura y seca.

A diferencia de los naranjos, que requieren riego regular, el almendro es poco exigente. Consigue la humedad a través de sus raíces, que se internan profundamente en la tierra. Crece principalmente a partir de una almendra amarga. El tronco de los que son jóvenes es liso y de color marrón claro y con los años se va oscureciendo y arrugando.

Cómo es el proceso

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Cuando el almendro florece se deja ver un velo de tonalidades rosas y blancas. Una vez que las almendras han madurado, su peluda capa exterior se rompe y aparece la cáscara. Antes de que caiga, los agricultores extienden enormes telas bajos los árboles para facilitar la recolección.

Posteriormente, se recogen con grandes cestas a las que, lógicamente, van a parar también algunos tallos y hojas. Después se separan esas hojas y ramitas. Antiguamente resultaba muy pesado. Actualmente se cuenta con máquinas especializadas. Al final, quedan únicamente las almendras, las cuales siguen envueltas en la cáscara, que deberá retirarse.

Luego son clasificadas por tamaños con la ayuda de una máquina, para romper la cáscara. Una parte de ellas llega a los comercios con la piel. El resto se pela de forma completamente automática. Incluso, para garantizar que solo se envasen las mejores, una vez peladas se clasifican de nuevo a mano.

Ricas en grasas y minerales

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Las almendras se han convertido per se en un aperitivo o golosina. También se emplean en la elaboración de turrones, mazapanes, pastelería en general, ensaladas y guisos. Igualmente, durante mucho tiempo fue una importante fuente de proteínas para poblaciones rurales.

Sepa usted que este fruto seco, para la ciencia nutricional moderna, certifica su alto valor nutritivo con un 54% de grasa, aparte de hierro, calcio, fósforo y vitamina B. De hecho, se precisa que dos almendras contienen tanto ácido linoleico como 1,25 litros de leche. Esta variedad de ácido graso no saturado es especialmente beneficioso para el corazón.

Eso sí, tenga en cuenta que el fruto del almendro amargo no puede consumirse directamente, ya que contiene el glucósido amigdalina, que durante la digestión segrega el venenoso ácido prúsico.

Leche de almendras

La leche de almendras alivia y da fuerzas a los enfermos. Ponga 50 g de almendras enteras en agua tibia y pélelas. Muélalas con parte de un litro de agua. Agréguelas al agua restante, remueva con una cucharadita de miel, pase por un colador y bébaselo.

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