Tener una primera cita es algo difícil para todos, después de pasar tantas horas frente al espejo arreglándose, maquillándose, peinándose, se espera que la cena sea agradable. Las primeras citas son algo incierto, y las probabilidades de que se repita a veces son escasas. Pero, para garantizar parte del éxito hay que ofrecer una buena y adecuada bebida para cada ocasión.

El vino correcto en la primera cita

Si se desea impresionar: Es un cliché indeleble, pero nada impresiona como las burbujas. Una copa de champagna como antesala a la cena, o una buena copa de brut para acompañar la cena si se trata de pescado, sushi, frutos del mar, ostras o alguna carne blanca.

Para una sola noche: para esos encuentros fugases de una sola noche se necesita un vino que profundo, suave y sensual. Una copa de cabernet sauvignon, carménère o un amarone, acompañada de un plato fuerte de carne, pintarán la noche de rojo pasión.

El compañero de trabajo: ¿Quiere una elección prudente, pero que conserve una emoción discreta ante un colega de la oficina?. Riesling alemán al rescate! Bajo en alcohol por lo que disminuye el riesgo de tener que esconderse en su cubículo de la mañana siguiente.

La primera cena romántica: Si la cita es, directamente, una cena, la cosa puede complicarse, pero sin miedo, de nuevo podemos recurrir a un vino blanco con crianza en barrica para acompañar una cenita ligera que permita alargar la conversación, o un tinto frutal, con o sin barrica, dependiendo de lo que nos apetezca, para tomar algo menos frío, pero a cambio disfrutar de sabores más profundos y más intensos, por ejemplo, un syrah.

Reencuentro de Facebook: el espumoso Lambrusco tinto italiano de Emiglia-Romaña es el vino que te gustaría recordar de la noche del baile. Un rosado sencillo y afrutado también sirve para la ocasión donde las intensiones no están claras.

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