El tesoro de los vinos submarinos

Hasta 70% de la superficie terrestre está cubierta por agua. La extensión infinita del mar resguarda un sinfín de criaturas y misterios por explorar y descubrir. Incluso, la inmensidad oceánica puede resguardar muy buenas bebidas. Los vinos submarinos surgen desde lo profundo para alegrar paladares como si de un tesoro se tratase.

Botellas que se añejan de manera subacuática son el punto fuerte de gran cantidad de bodegas. Una tendencia que se ha ido expandiendo con el tiempo, bien sea por las características del proceso o como una estrategia de marketing.

A descubrir los vinos submarinos

El tesoro de los vinos submarinos

Varios son los atractivos que tiene el mar para recurrir a él con el fin de “atesorar” el vino, manera como se le dice en lugar de “crianza”. Entre los principales, destaca que ofrece condiciones constantes de temperatura, humedad y presión. Además, es un ambiente que se caracteriza por ausencia de luz o ruido, ideal para un envejecimiento perfecto de algunos tipos de vinos. En palabras de expertos, esto genera un entorno ideal para que la bebida se desarrolle. Sin embargo, las particularidades del contexto conllevan a que las propiedades organolépticas evolucionen de forma distinta que en situaciones normales.

Antonio Palacios, enólogo de la productora de vinos submarinos Crusoe Treasure, comentó que “es un producto que encaja con exploradores”. El experto añade que “envejece mucho más rápido que el terrestre, porque el tiempo corre mucho más rápido en el mar. Lo que le otorga unas características organolépticas muy diferentes”.

El tesoro de los vinos submarinos
Una extracción de la bodega marina del Hotel Cala Joncols (Hotel Cala Joncols)

Por otro lado, Josep Lluís Vilarasau, sumiller relacionado con algunos proyectos de este estilo, los define así: “Son vinos muy minerales, con colores más intensos y brillantes, limpios en nariz, con pocos aromas vegetales y más intensidad y concentración aromática. Además, tienen mucho volumen y frescor en boca”.

Una copa desde el fondo

En cuanto a la profundidad a que se llevan, Palacios comenta que para el caso de Crusoe Treasure es de 20 metros. Esto no significa que no pueda ser superior la cifra, pero de ser así, el trabajo sería más dificultoso, explica. Los vinos se trasladan hasta el lugar indicado en jaulas en las que se acomodan las botellas para dejarlas en reposo. Allí pueden pasar, según el tipo de vino o producto, desde un mes hasta varios años bajo el agua. En promedio, se habla de que una empresa puede sacar al mercado entre 30.000 y 70.000 botellas anuales.

Este método, según algunos historiadores, no es algo nuevo. Existen registros de viñedos antiguos o de productores que resguardaron sus vinos en ríos o a orillas del mar. Por otro lado, se han encontrado botellas en barcos hundidos, las cuales presentaban un excelente estado. Sin embargo, no ha sido sino hasta los últimos años cuando diversas casas vinícolas se han atrevido a volver este procedimiento algo más serio y comercial.

El tesoro de los vinos submarinos

Toda esta movida ha dado pie, incluso, al denominado enoturismo acuático. Los visitantes pueden realizar excursiones de buceo al lugar en el que se almacenan las deseadas bebidas.

En el mar la vida y los tragos son más sabrosos

Varios son los vinos submarinos que destacan. Productores de todo el mundo poco a poco se animan a sumergirse en las azules inmensidades para innovar en su oferta.

Aquoir

El tesoro de los vinos submarinos

Una bebida de Mira Winery, en Napa Valley, California. Inspirados en una antigua bebida encontrada en 1978, que dio inicio a una serie de investigaciones y experimentaciones en diferentes lugares, decidieron emprender su propio camino. En 2009 sumergieron ejemplares de cabernet sauvignon por tres meses. Hoy en día producen un chardonnay que ha contado con gran aceptación. “No hay duda de que el océano tiene un regalo potencial para el vino”, dice Jim Dike Jr., presidente de la compañía.

Bisson Abissi Prosecco

Un buen espumante con sello italiano. La Bodega Bisson, liderada por Pierluigi Lugano, comenzó a experimentar con las aguas. Desde que emprendió este camino, ha madurado más de 6500 botellas de manera artesanal. Estas pasan hasta 18 meses en el mar genovés antes de salir a la venta.

Chateu Larrivet-Haut-Brion

La casa vinícola homónima comenzó hace casi 10 años a aventurarse con los vinos submarinos. Todo comenzó con 56 litros de vino de Burdeos que se introdujeron en el mar Atlántico. Sus bebidas poseen una graduación alcohólica considerablemente baja pero una complejidad estupenda.

Veuve Cliquot

Desde 2016, el gigante del champán cuenta con su propio “Cellar in the sea”. La iniciativa surgió como una vía para “comprender e innovar el proceso de envejecimiento en todos sus aspectos”. La empresa anunció que extraerán vinos de las profundidades de forma periódica para evaluar su evolución.

Crusoe Treasure

El tesoro de los vinos submarinos

Autoconsiderados como pioneros en este sector, son uno de los principales referentes de España. Cuentan con dos tipos de vinos que han pasado más de un año en el océano.

Estas son solo algunas muestras de cómo esta tendencia va en alza en distintas regiones del globo. Una manera de redescubrir la bebida a través de métodos que lleven a probar nuevos sabores.

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