Aunque el origen de esta cepa está rodeado de dudas y conjeturas, una de las tesis dice que este tipo de uva viene de la ciudad persa Shiraz, desde donde iría a Galia mediante los fenicios o los cruzados. Según otros viene de Siracusa, en Italia.  Lo cierto es que, se ha desarrollado muy bien  en el centro y sur de Francia donde se elaboran vinos monovarietales con esta uva. La uva Syrah se está desarrollando desde hace algún tiempo en las denominadas “nuevas regiones del vino”, Chile, California, Argentina y Australia. En España las primeras bodegas que cultivaron y elaboraron Syrah fueron las de Enrique Mendoza en Alicante y la del Marqués de Griñón en Malpica.

La uva Syrah: delicioso y afrutado sabor

La uva Syrah es una variedad de fácil cultivo y de ciclo vegetativo largo, requiere mucho sol y temperaturas altas. Su rendimiento es bajo, pero permite elaborar con ella vinos de gran calidad ya que posee fuertes taninos y es apta para la guarda prolongada en madera.  Tiene un racimo de forma cilíndrica y tamaño mediano.

El vino Syrah posee un intenso aroma y recuerda a especies como la canela, el clavo de olor y la pimienta, con notas a frutas como frambuesas y un dejo a chocolate amargo. Es ligero y fresco y su textura sedosa y deja un sabor prolongado en boca.

Se recomienda el Syrah para maridajes con quesos maduros, pastas con salsas a base de tomates, carnes y guisos.  Los Syrah americanos acompañan bien a las carnes asadas, los syrah europeos, con más cuerpo son recomendables para maridaje con carnes provenientes de la caza como el venado, el jabalí o las aves silvestres.

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