El origen de esta uva lo encontramos en las regiones francesas de Burdeos y el Alto Loira, donde se dice que el Sauvignon Blanc llega a alcanzar la perfección. Su nombre proviene de dos palabras francesas: sauvage que significa ‘salvaje’ y blanc, que significa ‘blanca’.

Como ocurre con otras cepas extendidas a nivel mundial, es difícil hablar de unas características generales. Esto se debe a que dependiendo de la zona donde se cultive se obtiene unos resultados diferentes. Si los vinos son de Nueva Zelanda, destacarán las notas ‘verdes’: perejil, espárragos, aceitunas verdes o melón; cuando se trata de la Sauvignon Blanc de California, los resultados son vinos con aromas muy afrutados a limón, piña, mango y melón. En Sudáfrica, además de sus características notas herbales, nos ofrecen aromas a chiles. Y en Francia el abanico de estilos y aromas es amplísimo, además de complejo. Sin embargo lo que es seguro es que son aromáticos, minerales, frescos, con cuerpo y rozando la excelencia en los Grand Cru de Sauternes

¿Con qué platos podemos acompañar un vino elaborado con Sauvignon Blanc?

  • Si queremos tomarlo como aperitivo, lo podemos acompañar de unas anchoas en salazón, de aceitunas o incluso de alguna fritura de pescado.
  • Ideal para ensaladas, como una ensalada de pollo tipo César, una ensalada griega e incluso una ensalada de frutas.
  • Para platos que lleven tomate, pimientos verdes y espárragos.
  • Si lo vamos a tomar con queso es perfecto para aquellos que son cremosos y grasos, ya que la acidez del vino contrasta con ese toque graso de quesos como el ricotta, el brie, el camembert o el feta.
  • Un maridaje perfecto para un buen Sauvignon Blanc fresco y con buena acidez es el ceviche.
  • Pastas con salsas de frutos de mar.
  • Comidas picantes.
  • Carnes de ave.

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