Cata de té
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Conocer a fondo un insumo hará que la experiencia de disfrutarlo sea más completa y placentera. Si se es amante de las infusiones, asistir a un cata de té es una buena manera de empaparse de saberes sobre esta milenaria bebida.

Al igual que con el vino, el aceite de oliva o el café, el encuentro con el té también tiene su ritual y sus características, que deben seguirse. La ocasión es idónea para relajarse y rodearse de colores, aromas, sabores y texturas para gozar y disfrutar.

Té protagónico

Lo que debe saber sobre una cata de té
La variedad de ejemplares debe estar presente en la cita / Foto vía: 123rf.com

Uno de los aspectos más importantes es la tranquilidad. Se debe realizar en un lugar muy calmado, de manera que los asistentes puedan prestar atención a los pasos y que sus sentidos perciban todas las sensaciones.

También es relevante tomar en cuenta los utensilios que serán parte de la cita. Tradicionalmente, se utilizan tazas blancas para poder apreciar mejor cualidades como color, transparencia y otras. Además, debe haber suficientes teteras de buen tamaño para poder infusionar la cantidad necesaria para los presentes.

En una cata, lo ideal es que exista una variedad amplia de hojas de té a probar para que se conozcan sus características respectivas. Generalmente, estos se muestran a granel y con el mayor nivel de pureza posible.

El paso a paso

Lo que debe saber sobre una cata de té
Tradicionalmente, se estila utilizar tazas blancas para apreciar mejor las características del té / Foto vía: 123rf.com

Para iniciar la jornada, los participantes deben evaluar las hojas secas por variedad. Cada uno dispone de una taza o recipiente pequeño donde tendrá una pequeña cantidad del producto. Se aprecia su aspecto, su olor y su textura. El objetivo es determinar qué tipo de té es, su nivel de oxidación, el tipo de secado o si tiene fermentación.

Luego de diferenciar las hojas y sus cualidades, se procede al infusionado de las mismas. Para ello, es fundamental utilizar agua pura y libre de minerales que puedan afectar el resultado. Esta debe encontrarse a la temperatura indicada según el tipo de té. Por ejemplo, el blanco requiere entre 60 °C y 70 °C, y el negro entre 90 °C y 100 °C. El tiempo requerido para que reposen varía de tres a cinco minutos, dependiendo de la muestra.

Cuando está listo, se separan las hojas del té y se aprecian por separado. Los atributos de las hojas serán más marcados, pueden notarse los cambios en su textura y aroma.

El sabor de una caliente taza

Lo que debe saber sobre una cata de té
El agua debe ser pura y estar a la temperatura adecuada para cada tipo de té / Foto vía: 123rf.com

Por último, se procede a la degustación de la bebida. Cabe destacar que no debe añadirse endulzante alguno u otro ingrediente que altere el sabor del té. Se pasa entonces a probar las variedades desde las más suaves hasta las más fuertes, para que estas últimos no opaquen a las otras.

La recomendación de los expertos es dar un sorbo, dejando que entre un poco de oxígeno junto al líquido en la boca. Se retiene por unos instantes para después escupirlo y pasar al siguiente.

Se trata de encontrar las peculiaridades presentes, que pueden ser toques herbáceos en los verdes o sensaciones terrosas, frutales y florales en los negros. Asimismo, ir descubriendo su limpieza, astrigencia, cuerpo, complejidad y más.

Para los amantes de esta infusión, asistir u organizar una cata en casa es una excelente idea para aprender y compartir.

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