Postres navideños

Galletas, tortas, roscones, panes… Hoy le invitamos a sumergirse en un recorrido por las delicias culinarias que ofrecen las mesas europeas con sus postres navideños.

Alemania: springerle

Una de las tradiciones durante la época decembrina en Alemania es obsequiar y compartir, con amigos y seres queridos, galletas, especialmente las springerle. A simple vista parecen más una obra de arte. Cada una lleva un decorado en relieve sumamente delicado y detallado.

El origen de las springerle se remonta al siglo XIV en el suroeste de Alemania. Durante esa época, se colocaban estas galletas sobre semillas de anís, de esta forma absorbían un sutil aroma y sabor a la especia. Hoy día, a la masa se le agrega esencia o semillas de anís. Para darle la forma, se usan unos moldes de madera, cerámica o plástico. Después de imprimir la masa, se dejan secar por un día para que no pierdan el estampado tridimensional y finalmente son horneadas.

Austria: vanillekipferl

Uno de los países más hermosos para disfrutar de la Navidad es Austria. El decorado de todas sus ciudades y el ambiente hacen de cada rincón un espectáculo digno de una postal. Además de sus pintorescas y ornamentadas calles, sus postres navideños son un regalo para los sentidos. Ejemplo de ello son las vanillekipferl, imprescindibles en las mesas austríacas durante estas fiestas.

Las vanillekipferl son unas galletas en forma de media luna con una masa hecha a base de harina, mantequilla, azúcar, vainilla, yema de huevo y almendras, nueces o avellanas. Una vez horneadas, se espolvorean con azúcar glass.

Otro postre infaltable en ese país es la torta sachertorte. Se trata de dos capas gruesas de bizcocho de chocolate separadas por una mermelada de naranja o albaricoque, cubiertas con ganache de chocolate.

Dinamarca: risalamande

Dentro de los dulces daneses de estas fechas, el risalamande es uno de los más queridos y esperados del año. Es una suerte de arroz con leche que se mezcla con nata montada, vainilla y almendras troceadas. Al momento de servir, se acompaña con salsa de cerezas, frambuesas o algún otro fruto rojo. Adicional a ello, los daneses suelen colocar en una de las porciones una almendra entera. La tradición dicta que quien la encuentre obtendrá un regalo especial.

España: rosca de reyes

En el país ibérico no existe Navidad sin su típico y omnipresente roscón o rosca de Reyes. Es un esponjoso bizcocho en forma de anillo, relleno y decorado con frutas, azúcar glass o alguna crema. Todo dependerá de los gustos de cada comensal y de la tradición en cada familia. Según la costumbre, se comparte el 6 de enero, día en el cual los Reyes Magos llevan los regalos a los niños españoles. Además, para agregar un poco más de diversión, dentro del pastel hay una “sorpresa” y a quien le toque, se llevará un obsequio.

Eslovenia: potica

Son muchas las sobremesas europeas de esta temporada que hacen suspirar. La potica eslovena se suma a la lista. Aunque se puede disfrutar en cualquier época, es muy común que forme parte del menú de pascua decembrina de las mesas en Eslovenia. Consiste en un bollo enrollado y relleno de nuez molida, mantequilla, huevo, nata, miel y azúcar. Luego de horneado, su aroma embriagador y su sabor sublime encantarán hasta al más exigente.

Finlandia: joulutorttu

En las tierras frías de Finlandia, en esta época se preparan unas masas de hojaldre en forma de molinos de viento llamados joulutorttu. En el centro, llevan algún tipo de relleno, aunque el más común es mermelada de ciruela.

Francia: bûche de Noël

La primera receta del bûche de Noël (tronco de Navidad) apareció en 1905, cuando el pastelero francés Josep Fabre la publicó en la segunda edición de su libro Dictionnaire universel de cuisine pratique. Su nombre se debe a que su forma se asemeja a un tronco de leña que, en vez de ir al fuego, irá directo a boca. Este bizcocho es similar a un brazo gitano, pero está cubierto por una generosa capa de chocolate y relleno de diversos sabores.

Grecia: melomakarono

Si algo prevalece en las mesas griegas son sus sabores dulces, que durante esta etapa tampoco pueden faltar. Uno de los típicos es el melomakarono. Son pequeñas galletas cubiertas con almíbar de miel que también suelen llevar cáscara de naranja confitada, azúcar, sémola, canela o brandy.

Irlanda: plum pudding

El plum pudding para los irlandeses es sinónimo de estas fechas. Este manjar es parte de su idiosincrasia culinaria. Es un dulce que se confecciona básicamente con frutas confitadas, cáscara de cítricos y frutos secos. Además, algunos le añaden a la masa brandy, cerveza stout o jerez.

Inglaterra: trifle

Inglaterra brilla en este período con su popular trifle. A pesar de haber sido inventado hace más de 400 años, hoy día sigue más presente que nunca.

Es un confite que se divide en varias capas. La primera es un manto de bizcocho delgado, suave y esponjoso. A esta se le unen diversos niveles intercalados entre crema de leche montada, crema pastelera, frutas, gelatinas o pudines. Hay quienes optan por aromatizarlo con especias o con un poco de vino. Finalmente, es llevado a la mesa en una gran copa transparente que permite ver las diferentes líneas de sabor.

Italia: panettone

La gastronomía italiana está cargada de recetas exquisitas que han traspasado las fronteras para conquistar el planeta entero. El panettone, sin lugar a dudas, es una de ellas. Cientos de años después de esta invención de los romanos, es indispensable en cualquier mesa decembrina tanto en Italia, como en otros países que lo han adoptado.

¿Qué es realmente el panettone? No es más que un gran bolllo brioche con frutas confitadas, pasas o chocolate en su interior y cocido al vapor por varias horas. Es perfecto para acompañarlo con una taza de chocolate caliente o un rosé brut para brindar.

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