garnacha
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La garnacha es una cepa versátil y amigable; capaz de trabajar en equipo y dar lo mejor de sí al formar parte de grandes vinos. Algunas de las varietales en la que destaca es el Châteauneuf-du-Pape en el sur del Ródano, Francia.

Los vinos garnacha, como mencionamos antes, son versátiles. Por ello, también se elaboran vinos donde la garnacha es la protagonista.ç Mostrándose como un caldo de mesa sin pretensiones, con equilibrio y generosidad que los hacen ideales para compartir.

Esta cepa es de origen español, se cree que específicamente proviene de la región de Aragon, al norte de este país. Aunque hoy en día se planta en otras tierras como Francia, Australia, Estados Unidos, Uruguay y Argentina, entre otros.

Hasta hace algunos años, muchos productores la consideraban una cepa un tanto corriente; aunque gracias a sus notas de frutos rojos, figuraba en múltiples mezclas.  Sin embargo, hoy en día se sabe que bien trabajada, con un rendimiento por vid controlado, posee una sutileza que la hace brillar por sí sola.

Eso sí, una garnacha en manos poco cuidadosas se convierte en un vino propenso a la oxidación, por lo que solo los más minuciosos productores pueden elaborar garnachas dignos de guarda y con larga esperanza de vida.

Características de la garnacha

De esta cepa se aprecia sabores en boca a frutas rojas entre las que resalta la frambuesa y la fresa. Se destaca por una voluptuosidad y sedosidad en boca, acompañada de unos taninos dóciles. Otras notas que pueden esperarse en un garnacha son a torrefacción, miel, galleta de jengibre, cerezas negras e incluso cuero y aromas terrosos.

De esta cepa se obtienen vinos tintos, blancos y rosados. En los tres casos se trata de caldos amables y fáciles de beber. En cualquiera de sus colores, la garnacha es una cepa con muchas caras que vale la pena explorar.

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