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¿Imagina un vuelo Caracas – Madrid sin probar un solo bocado? Sería imposible o muy poco placentero. Desde que en 1934, la American Airways, actualmente la American Airlines, ofreciera el primer servicio de catering aéreo, comer sobre las nubes tomó un significado literal.

Anteriormente, los aviones usaban las escalas que hacían cada cuatro horas para provisionar de combustible y alimentos, que eran calentados en unos termos grandes. Hoy, el avión se carga con camiones frigoríficos que resguardan la cadena de frío para garantizar la higiene alimentaria y no comprometer la seguridad del vuelo. Una vez a bordo, la comida refrigerada se calienta en hornos de calor seco a altas temperaturas y de acuerdo con las especificaciones de la cocina central que la ha confeccionado.

Gastronomía aérea

En general, el menú que ofrecen las aerolíneas deben ser ligeros, fáciles de digerir y balanceado, asegurándose de no causar malestar durante el vuelo. Lo común es encontrar algún tipo de carne cocinada, pollo o res, normalmente son guisados, estofados o asados para hacer el plato algo jugoso; una guarnición compuesta por vegetales, arroz o pasta; también una ensalada y postre. Eso, para almuerzos y cenas, cuando el viaje toma la mañana, los desayunos suelen ser sencillos, algún tipo de pan típico, baguette, medialunas, tortillas, acompañadas de café y jugo, mantequilla y mermeladas.

La comida del avión se transporta a lo largo de los pasillos a través de unos carritos llamados “trolleys”.

El menú del aire ha cobrado fama de ser poco apetitoso, pero hay quienes trabajan por acabar con ese mito. Una artículo publicado en el Comercio de Perú, explica por qué la comida de las aerolíneas tiende a parecer insípida y seca. Que el sentido del olfato cambia mucho debido a las condiciones higrotérmicas (de ambiente y temperatura) de la cabina. El grado de humedad es bajísimo, resecando la nariz, así como el gusto, debido al cambio en la presión del aire, que influye en las papilas gustativas.

Las grandes aerolíneas han optado por reescribir sus menús junto a distintos chef, para cada vez ofrecer un mejor servicio. Un ejemplo de ellos es la aerolínea LAN de Chile que han optado por darle a su menú un sabor más autóctono.

“Ahora estamos usando unos fiambres de wagyú -una raza bovina originaria de Japón e importada a varios países de Sudamérica- de la Patagonia, que han tenido mucho éxito; centolla chilena y varias entradas de salmón ahumado”, relató Massimo Funeri, asesor culinario de esta aerolínea, para el periódico El Comercio.

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