Finca Narbona en Carmelo, Uruguay
Vista panorámica de Finca Narbona / Foto: Cortesía Finca Narbona

Carmelo es una pequeña ciudad de algo menos de 20.000 habitantes perteneciente al Departamento de Colonia, en Uruguay, ubicada muy cerca de Buenos Aires, concretamente a 69 kilómetros, distancia que puede recorrerse en coche, por vía marítima hasta la vecina Colonia de Sacramento, o por vía fluvial. La afluencia de turismo argentino, y cada vez más, brasileño y norteamericano, unido al emprendimiento privado de las bodegas, ha permitido un excelente desarrollo del enoturismo, en un circuito tan bien armado como difícil de olvidar.

Finca Narbona

Finca Narbona, Carmelo, Uruguay
Foto: Cortesía Finca Narbona

Es propiedad de la familia argentina Cantón, quienes se hicieron cargo del proyecto cuando languidecía en 1990. Antes, concretamente en 1909, Vicente Bogliacino recuperó la estancia del aragonés Juan de Narbona, del siglo XVIII, y estableció una de las primeras bodegas de Uruguay. Y es en 2010, tras llevar a cabo las primeras plantaciones en 1998, y los primeros vinos, unos años después, cuando se inicia la construcción de una nueva bodega dentro del casco original para la elaboración de vinos de alta gama. Unos vinos que salen de las manos de Valeria Chiola, su directora técnica, y salen al mundo de las manos de otra gran mujer, su responsable comercial, Fabiana Bracco.

Enoturismo en Carmelo Uruguay
Foto: Cortesía Finca Narbona

Hoy, esta granja, equiparable a cualquiera de los grandes châteaux franceses, ofrece una bodega-boutique de vinos y grappa, un restaurante de inspiración italiana, una posada con cinco suites, tres con vistas a la bodega y dos al viñedo, y despacho de vinos, aceites de oliva, yogures, quesos, dulces de leche, galletas, miel y pastas.

Pero los propietarios de Narbona tienen también dos establecimientos que complementan el éxito de la bodega. Se trata del complejo Hyatt, un hotel con 44 habitaciones con todo lujo de detalles como spa, piscina e instalaciones y personal cualificado para la práctica del yoga, y Puerto Camacho, todo ello al lado del Río de la Plata, con amarradero de yates, oferta de apartamentos, venta de terrenos para construcción de segunda vivienda y establecimientos de ocio.

Campotinto

Campotinto, Carmelo, Uruguay
Foto: Vía booking.com

Es una bodega que comienza su andadura en 2012 con un viñedo ya existente sobre suelos rojizos de balastro, propiedad de la familia argentina Vigaró, que cuenta con cinco hectáreas, una de ellas con más de 20 años, que producen alrededor de 25.000 botellas bajo la dirección del enólogo Daniel Cis. Tannat, viognier, merlot y cabernet franc son las variedades que dan lugar a vinazos tan atractivos como el Ícaro 2017 o el Superícaro 2016 a base de tannat y con producciones cercanas al millar de botellas.

Posee una posada con 12 habitaciones entre 24 y 35 metros cuadrados con vistas al viñedo y un restaurante de inspiración italiana y de enorme calidad. Un lujo para los sentidos.

El Legado

El Legado, carmelo, Uruguay
Foto: Cortesía El Legado

Como su propio nombre indica, es el sueño sin terminar de un trabajador incansable, cuyos frutos recoge su hijo Bernardo Mazurca, junto a su mujer María Marta Barberis, en 2007 tras recibir en herencia una plantación de 1978. En 2011 se produce la primera elaboración y dos años después, la hacienda se abre al enoturismo con una hectárea de tannat y syrah, a la que seguirán dos o tres hectáreas más de la variedad marselan. Cuentan con un coqueto restaurante en el que ofertan sobre todo asados. En estos momentos construyen una posada con cinco habitaciones con orientación al viñedo.

Almacén de la Capilla

Almacén de la Capilla
Foto: Cortesía Almacén de la Capilla

La familia Cordano, con Ana Paula al frente y su marido Diego Vecchio, han sido capaces de reinventarse con el Almacén de la Capilla, una antigua tienda de comestibles que data de 1900 y dar salida a los vinos de su familia, quinta generación, desde que esta dejó la cooperativa y puso en marcha la bodega en 1975. Hoy, el establecimiento se convirtió en una pulpería que ofrece degustación de vinos con quesos y chacinas y venta de productos gourmet como quesos, aceite de oliva, miel, dulce de leche, conservas y, por supuesto, vinos. Cuentan, además, con una exclusiva cabaña en el centro del viñedo que alquilan a quienes deseen pasar una aventura campestre.

¿Y qué hacen las grandes bodegas de la zona?

Bodegas Irurtia Carmelo
Vista de los campos de Bodegas Irurtia / Foto: Cortesía Bodegas Irurtia

Pues claramente adaptarse a la actual situación. Bodegas Irurtia es la cuarta generación de una saga que se inicia con Lorenzo, quien llegó desde la localidad guipuzcoana de Uitzi en 1880 para trabajar como bracero en una explotación de granito. Como otros muchos inmigrantes invirtió en viticultura y la nueva bodega arrancó con el histórico Dante Irurtia, tercera generación, padre de Marcelo, actual gestor; senador de la República y hombre de Estado enamorado del campo. En la actualidad cuentan con algo más de un centenar de hectáreas, elaboran un millón de litros de los que obtienen 400.000 botellas, muchas de las cuales van a exportación.

Bodegas Irurtia Uruguay
Foto: Cortesía Bodegas Irurtia

Con una enorme colección de botellas con historia, Irurtia organiza catas verticales de sus mejores añadas con cenas armonizadas, visitas y catas a bodega y paseos fluviales desde un embarcadero cercano al establecimiento.

Bodega Zubizarreta

Bodegas Zubizarreta / Carmelo
Foto: Cortesía Bodega Zubizarreta

También desde el País Vasco llegó en 1910 el bisabuelo de Mariela Zubizarreta, actual impulsora de la bodega del mismo nombre. Pero la bodega como tal echa a andar en 1957 con 40 hectáreas junto a los viñedos y sufre la primera reconversión en 1978 con el cambio de viñedos híbridos por variedades internacionales. Con una larga trayectoria de venta de vinos comunes, la mayor parte expendidos en damajuanas, Zubizarreta apuesta ahora por un 10% de vinos embotellados o en bag-in-box y por la celebración de eventos en su casa solariega como bodas, cumpleaños y otras celebraciones. Es la realidad de Carmelo. La clara apuesta por el turismo enológico.

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