Cena de acción de gracias

Una celebración inquebrantable de larga historia. La famosa cena del Día de Acción de Gracias es ya ícono de la cultura estadounidense. Una reunión familiar que culmina en un gran banquete y que se mantiene generación tras generación en las mesas norteamericanas.

Los orígenes de la costumbre

Cena del día acción de gracias en Massachusetts Plymouth
Ilustración de la primera cena en Plymouth, Massachusetts, por Jennie A. Brownscombe (1914). Museo Pilgrim Hall.

Determinar los inicios de la festividad ha sido motivo de gran controversia. Distintos historiadores han expuesto sus versiones de lo que pudo ser la génesis de la celebración. Sin embargo, existe una narración que cuenta con gran aprobación colectiva y que podría ser la más acertada.

Se dice que todo comenzó cerca del año 1621 en Estados Unidos. Durante los tiempos de colonización, el poblado de Plymouth (actual Massachusetts) recibió gran cantidad de viajeros del viejo continente. Algunos expertos apuntan que eran holandeses, mientras que otros aseguran que se trataba de peregrinos británicos.

El primer año fue sumamente duro para los colonizadores. El invierno arrasó con sus cosechas, causando hambre y desidia. Pero el tiempo sería testigo de cómo todo comenzaría a andar bien. Al otoño siguiente los pobladores vieron como la cosecha avanzaba. La felicidad era tal que decidieron preparar una cena apoteósica para celebrarlo.

La comida, además de los colonos, incluyó a la población indígena que hacía vida en el lugar. Se cuenta que durante el mal año, los aborígenes americanos ayudaron entregando semillas para la siguiente cosecha y enseñando técnicas de pesca. Los acontecimientos sirvieron para agradecer, quizás por motivos religiosos, por la buena cosecha y, además, para unir más aún dos culturas muy distintas.

Se dice que aquella primera mesa difiere mucho de la que se sirve en la actualidad. Esa primera vez se habría consumido pavo, pescado, bayas silvestres, berros, langostas, frutos secos, maíz, almejas, venado y ciruelas.

Lo que siguió en los años posteriores también es tema de discusión. Algunos alegan que se repitió consecuentemente en las mismas fechas. Por contraparte, otros argumentan que pasaron muchos años hasta que volviese a llevarse a cabo. Lo cierto es que la actividad poco a poco se fue propagando en otras comunidades.

El esperado día

Desfile día de acción de gracias

Se realiza con más fervor en Estados Unidos, pero la fecha también cuenta con mucha popularidad en Canadá y algunas islas del mar Caribe. Además, otras naciones, como Japón y Alemania, poseen fechas similares.

En el vecino del norte se realiza el cuarto jueves del mes de noviembre, mientras que en Canadá se festeja el segundo lunes de octubre.

La jornada representa una gran fiesta. Empieza con enormes desfiles que evocan la memoria histórica, un culto a las poblaciones antiguas de colonizadores y nativos americanos. Las carrozas desfilan por calles abarrotadas de gente entusiasta que festeja su historia y tradiciones. Las estadísticas señalan que más de 44 millones de personas disfrutan del desfile por televisión.

La versión más grande de la marcha se celebra en Nueva York, bajo el patrocinio de la empresa de almacenes Macy’s. Además, el día marca el inicio de las famosas compras navideñas. Cada viernes siguiente al Día de Acción de Gracias se conoce como el popular “black Friday”, caracterizado por grandes rebajas.

Cena del día acción de gracias

El broche de oro llega al finalizar la jornada: una copiosa cena que reúne a los miembros de la familia. Tan respetada y querida es esta costumbre que hay personas que la consideran aun más importante que la Navidad. Tras una oración de agradecimiento por los buenos momentos, se procede a disfrutar del festín.

La cena

Cena del día acción de gracias

Todos los elementos de esta comida son de extrema importancia. Aunque algunos juegan un papel más preponderante que otros, cada cual cumple una función especial para los comensales.

Obviamente, la estrella principal es un gran pavo relleno que se lleva al horno. Es el plato insigne que no puede faltar por nada del mundo. Normalmente se rellena con una mezcla de maíz y salvia, aunque también es posible incluir otros ingredientes, como manzanas o arándanos.

Algunas familias cocinan pato en su lugar. También hoy día muchas tiendas veganas ofrecen un sustituto de su carne a base de tofu.

Hay gran variedad de acompañantes: salsa de arándanos dulce para contrastar sabores, judías verdes cocidas y puré de papas. Cada familia puede añadir su toque particular y especial a la comida.

Todo culmina con los postres. Desde pastel de nueces pecanas hasta pie de manzana, tarta de batatas y el famosísimo pastel de calabaza. Además, se ofrece una gran cantidad de frutas y también una buena copa de vino, sidra de manzana o champán.

El Día de Acción de Gracias es muestra del poder de unión que posee la comida, capaz de conectar dos mundos distintos hace cientos de años. Ahora es responsable de enaltecer el fervor del amor familiar en la mesa. Innegablemente, una costumbre con una rica historia y sabrosos platillos.

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